Mar. Oct 13th, 2026

La economía política de la austeridad: El gasto social como salario indirecto y la disputa por la tasa de ganancia

Oct 13, 2026

Cuando el Estado recorta el gasto público en salud, educación o pensiones, está reduciendo de facto la masa del salario indirecto. Para sobrevivir, la familia trabajadora debe suplir esa carencia gastando una mayor proporción de su salario directo en la compra de mercancías privadas (seguros de salud, colegiaturas, transporte privado).

Por Equipo El Despertar

Desde la perspectiva de la crítica de la economía política desarrollada por Karl Marx y continuada por la tradición marxista heterodoxa, las políticas de austeridad fiscal y el recorte sistemático del gasto social no constituyen “errores de gestión”, “excesos de celo técnico” ni “medidas neutras para lograr el equilibrio macroeconómico”. Son, en esencia, dispositivos de clase de carácter coercitivo, orientados a restaurar y sostener la tasa de ganancia del capital a costa de la desvalorización y precarización de la fuerza de trabajo.

Para comprender este mecanismo desde una base teórica rigurosa, es necesario descomponer la estructura del valor de la fuerza de trabajo y la función del Estado burgués en la acumulación de capital.

1. El valor de la fuerza de trabajo y el “Salario Indirecto”

En el Tomo I de El Capital, Marx define el valor de la fuerza de trabajo como el valor de los medios de subsistencia necesarios para la conservación y reproducción de la clase trabajadora y su descendencia. Este valor consta de dos dimensiones:

  1. Salario Directo (o monetario): La remuneración expresada en dinero que el trabajador recibe directamente del capitalista a cambio de la venta de su jornada laboral.
  2. Salario Indirecto (o social): La fracción del valor distribuida y garantizada por el Estado a través de servicios públicos indispensables para la reproducción de la vida: educación, salud, vivienda social, transporte subsidiado, infraestructura básica y seguridad social.
┌────────────────────────────────────────────────────────────────────────┐
│                   VALOR TOTAL DE LA FUERZA DE TRABAJO                   │
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│  Salario Directo  │                               │ Salario Indirecto │
│ (Monetario/Patrón)│                               │ (Servicios/Estado)│
└───────────────────┘                               └─────────┬─────────┘
                                                              │
                                            Recorte por austeridad
                                            en momentos de crisis
                                                              │
                                                              ▼
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                                                    │ Privatización y   │
                                                    │ Mercantilización  │
                                                    └───────────────────┘

Cuando el Estado recorta el gasto público en salud, educación o pensiones, está reduciendo de facto la masa del salario indirecto. Para sobrevivir, la familia trabajadora debe suplir esa carencia gastando una mayor proporción de su salario directo en la compra de mercancías privadas (seguros de salud, colegiaturas, transporte privado).

El efecto neto de la austeridad es una devaluación del valor real de la fuerza de trabajo: la masa salarial neta que le queda al trabajador para consumir mercancías básicas se reduce, lo que aumenta la tasa de explotación o tasa de plusvalía ($s/v$).

2. La Ley de la Tendencia a la Caída de la Tasa de Ganancia ($g$)

El marco explicativo marxista sitúa la necesidad imperiosa de la austeridad en la dinámica contradictoria de la acumulación capitalista expuesta en el Tomo III de El Capital: la Ley de la Tendencia a la Caída de la Tasa de Ganancia.

La tasa de ganancia se expresa como:

$$g = \frac{s}{c + v}$$

Donde:

  • $s$ = Plusvalía (trabajo no pagado extraído al obrero)
  • $c$ = Capital Constante (maquinaria, materias primas, infraestructura)
  • $v$ = Capital Variable (masa salarial)

A medida que el capitalismo se desarrolla, aumenta la composición orgánica del capital ($c/v$): los capitalistas invierten proporcionalmente más en tecnología y maquinaria que en contratación de fuerza de trabajo viva (que es la única fuente creadora de nuevo valor y plusvalía). Esta dinámica tiende a presionar hacia la baja la tasa general de ganancia $g$.

Para contrarrestar esta caída, el capital exige al Estado la activación de causas contrarrestantes. La austeridad fiscal actúa precisamente como un catalizador de estas causas:

  1. Aumento de la tasa de plusvalía ($s/v$): Al recortar prestaciones sociales, el trabajador queda expuesto a una mayor vulnerabilidad económica, lo que disciplina a la clase obrera para aceptar salarios directos más bajos y jornadas de trabajo más intensas o prolongadas (aumento de plusvalía absoluta y relativa).
  2. Abaratamiento de los elementos del capital constante ($c$): La austeridad privatiza activos estatales a precios de liquidación (remate de infraestructura pública, agua, telecomunicaciones), permitiendo al gran capital adquirir capital constante barato.
  3. Reducción del costo de reproducción del capital variable ($v$): La exención de impuestos a las grandes empresas financiada mediante el recorte del gasto social eleva la masa de ganancia que retiene el capitalista.

3. La austeridad como mecanismo de transferencia directa e indirecta de valor

La transferencia de valor operada mediante la austeridad fiscal se concreta a través de dos circuitos complementarios:

A. Transferencia por la vía fiscal-financiera (Pagar el tributo al capital financiero)

El argumento oficial para implementar recortes suele ser la necesidad de “saneamiento presupuestario” para pagar el servicio de la deuda pública. En los hechos, el Estado contrae deuda con consorcios bancarios y fondos de inversión internacionales para cubrir rescates financieros o exenciones tributarias al capital corporativo.

Para pagar los intereses de esta deuda a la oligarquía financiera, el Estado extrae valor de las masas populares mediante impuestos regresivos (como el IVA) y recorta el gasto social. Se trata de un mecanismo directo mediante el cual la riqueza creada por los trabajadores e ingresada a las arcas públicas vía impuestos es transferida en forma de cuotas de interés directamente hacia los balances contables de la banca transnacional.

B. Privatización y acumulación por desposesión (Mercantilización de bienes comunes)

El geógrafo marxista David Harvey sistematizó cómo la austeridad abre paso a la acumulación por desposesión. Cuando los servicios sociales públicos son desmantelados o degradados deliberadamente por la falta de presupuesto, se crea una crisis artificial de calidad que legitima su entrega al sector privado.

  • Un sistema de salud pública desfinanciado empuja a los trabajadores a contratar clínicas y seguros privados.
  • Un sistema universitario descapitalizado convierte la educación en un mercado de créditos con interés.
  • La degradación de los sistemas de pensiones públicos da paso al negocio lucrativo de las administradoras de fondos privadas (como las AFP en Chile).

De este modo, ámbitos de la reproducción social que antes estaban fuera de la lógica inmediata de la valorización son mercantilizados, convirtiéndose en nuevos nidos de extracción de plusvalía para el capital privado.

4. La austeridad como disciplinador político: El ejército industrial de reserva

Finalmente, el recorte del gasto social cumple una función política e ideológica clave: la reproducción del Ejército Industrial de Reserva.

Un Estado con redes de protección social sólidas (seguros de desempleo dignos, salud universal, vivienda garantizada) reduce la dependencia absoluta del trabajador respecto al mercado laboral, elevando su capacidad de negociación sindical y su disposición a la huelga.

Al desmantelar la red de seguridad social mediante la austeridad, el Estado burgués restaura el látigo del hambre como mecanismo disciplinario. El trabajador desempleado o precarizado carece de colchón social, lo que fragmenta la solidaridad de clase, incrementa la competencia entre los propios trabajadores por conseguir un empleo y empuja a la baja el nivel general de los salarios.

Conclusión

La austeridad fiscal no es una receta técnica neutra, sino la expresión concentrada del poder de clase del capital sobre el Estado. En periodos de estancamiento o crisis del modelo de acumulación, la burguesía utiliza la austeridad para desplazar el costo de la desvalorización del capital hacia la clase trabajadora, garantizando la continuidad de la acumulación privada a través de la transferencia masiva de valor desde el salario indirecto hacia la masa de ganancias corporativas.

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