Vie. Ago 28th, 2026

El lavado de los patrones: la “billetera fría” de Cerimedo y el rastro de millones que salpica a la ultraderecha continental

Ago 27, 2026

La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia no solo destapó un intento de feminicidio, sino una red financiera que movilizó hasta 200 millones de dólares en seis meses a través de criptomonedas, una “mini granja de bots” y pagos en efectivo que conectan a la ultraderecha de Argentina, Bolivia y Chile con el lavado de activos y la manipulación electoral. Mientras la Fiscalía boliviana abre investigaciones por legitimación de ganancias ilícitas, en Chile parlamentarios de oposición exigen transparentar los vínculos del “rey de los trolls” con el segundo piso de La Moneda y las campañas del Rechazo y de José Antonio Kast. La clase trabajadora asiste, una vez más, a la confirmación de que el discurso de la “mano dura” y la “probidad” no es más que la coartada de una red de intereses que utiliza el dinero sucio para imponer gobiernos al servicio del capital, mientras los de abajo pagan las consecuencias.


Por Equipo El Despertar

El dinero que no deja rastro: la “billetera fría” de los 200 millones

El peritaje forense al celular de Fernando Cerimedo, realizado por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Bolivia, reveló una red de billeteras digitales que movilizó hasta 132,8 millones de dólares. El senador Leonardo Roca fue más allá: denunció que el operador de la ultraderecha manejaba una “billetera fría” —un dispositivo de almacenamiento de criptomonedas similar a un pendrive— con la que habría movilizado un flujo de hasta 200 millones de dólares en solo seis meses.

El mecanismo es una obra maestra del lavado de activos. Una “cold wallet” permite transportar dinero a cualquier parte del mundo sin levantar sospechas, fragmentando las transacciones en múltiples destinos para dificultar su rastreo. Según el análisis del senador Roca, la billetera vinculada al celular de Cerimedo registró movimientos por US$44.100 hacia 46 destinos distintos en los últimos seis meses. Pero el rastreo reveló cuentas con movimientos de **US$9.581 millones, US$4.000 millones y US$1.700 millones**. El dinero, fragmentado y redistribuido, operaba como un sistema de recaudación: Cerimedo “acopiaba y mandaba a un número identificado, porque deja el rastro, de 10 cuentas”.

La investigación no se detiene en las criptomonedas. El allanamiento a una vivienda vinculada a Cerimedo en La Paz reveló la existencia de una “mini granja de bots” destinada a generar miles de mensajes mediante cuentas creadas artificialmente, además de más de 43.000 dólares en efectivo, euros y una casa de cambios. La Fiscalía boliviana ya ha abierto dos nuevas investigaciones contra el exasesor de Milei y Paz: una por lavado de activos y otra por presunta protección a narcotraficantes. El presidente boliviano, Rodrigo Paz, ha marcado distancia de su asesor personal, pero el daño ya está hecho.

La sombra de Cerimedo en Chile: del Rechazo a La Moneda

Los rastros del dinero sucio de Cerimedo también llegan a Chile. El consultor argentino reconoció públicamente que trabajó para la campaña del Rechazo en el proceso constitucional chileno, y que sus clientes eran “empresarios pro Rechazo”. Su empresa, Numen Group, tenía una filial en Chile, Numen SpA, creada en abril de 2022 por el abogado Enrique García Arancibia—quien, además, era uno de los árbitros del Comité Técnico de Admisibilidad del proceso constitucional. La encuesta que Numen difundió en septiembre de 2020, publicada por El Mercurio, pronosticaba una victoria del Rechazo que nunca se produjo. La Asociación de Investigadores de Mercado de Chile le llamó la atención por no respetar los estándares de transparencia.

Pero el trabajo de Cerimedo no se limitó a ese plebiscito. En septiembre de 2022 celebró la victoria del “Rechazo” y aludió a que tuvo un “durísimo trabajo” en esa campaña. Para entonces, ya articulaba con el grupo “Casa Común”, integrado por empresarios de firmas importantes y encabezado por un diputado del partido de Kast. Luego de la victoria del Rechazo, Cerimedo y su consultora se consolidaron en Chile para formar parte del equipo de campaña de José Antonio Kast en 2025. Tras el triunfo del líder de derecha, dos de sus colaboradores cercanos ingresaron a trabajar en el “segundo piso” de La Moneda: Alejandro Irarrázaval, como jefe de asesores del Presidente, e Ignacio Dülger.

La pregunta que la oposición ha formulado es simple: ¿quién pagó a Cerimedo en Chile? El diputado Daniel Manouchehri (PS) ha oficiado al Ejecutivo para transparentar los presuntos vínculos entre Kast y el operador argentino. El diputado Juan Santana (PS) ha anunciado que oficiará al Servel para determinar si Cerimedo recibió pagos en campañas chilenas a través de Numen. El diputado Gonzalo Winter (FA) ha ido más lejos: ha oficiado a la Segegob para transparentar si la Secretaría de Comunicaciones (Secom) coordinó, financió o entregó “minutas” a cuentas anónimas que difunden contenidos favorables al Ejecutivo. Winter ha puesto el foco en perfiles como Neuroc, Dres Trumpi y Patito Verde, que en marzo de 2026 declararon estar en “huelga” contra la Secom. “La SECOM es un organismo público, ¿y quién es el director de la SECOM? Felipe Costabal”, advirtió Winter. Costabal, precisamente, fue uno de los organizadores de Casa Común, la estructura empresarial que contrató a Cerimedo durante el plebiscito de 2020.

La función de clase del “rey de los trolls”

Desde una perspectiva marxista, el caso de Cerimedo no es una anomalía ni un escándalo aislado. Es la expresión de la lógica de clase que gobierna la ultraderecha continental: la utilización de dinero sucio, criptomonedas y granjas de bots para manipular la voluntad popular y consolidar el dominio del capital. El lavado de activos no es un delito menor; es la forma en que el capital financiero se reproduce en la región, utilizando paraísos fiscales digitales y redes de complicidad que atraviesan gobiernos, campañas electorales y medios de comunicación.

Cerimedo no es un “loco suelto”; es la encarnación de una red de intereses que ha utilizado la desinformación y la manipulación digital para imponer gobiernos al servicio del capital en Argentina, Bolivia y Chile. La misma red que financió la campaña del Rechazo en Chile es la que ahora opera en las sombras del gobierno de Kast, a través de asesores que ocupan los cargos más sensibles del Estado. El dinero que movió Cerimedo no es un fondo de campaña común; es el producto de un entramado de negocios que incluye la protección a narcotraficantes, el lavado de activos y la especulación financiera.

La clase trabajadora no debe dejarse engañar por el espectáculo de los gobiernos que marcan distancia de sus asesores detenidos. La red de Cerimedo no es una desviación del proyecto de la ultraderecha; es su esencia. La misma derecha que promete “mano dura” y “probidad” es la que utiliza el dinero sucio para financiar sus campañas, que opera a través de billeteras frías y granjas de bots, y que instala a sus operadores en los cargos más sensibles del Estado. La lucha por la transparencia no es una lucha contra un “rey de los trolls”; es la lucha contra un sistema que convierte la política en un negocio, la desinformación en un arma de guerra y la soberanía popular en una mercancía.

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