Lun. Ago 31st, 2026

El cazador cazado: el gurú de la deportación masiva es expulsado de EE.UU. por el mismo ICE que adoraba

Ago 30, 2026
Foto Cooperativa

El comentarista británico de extrema derecha Milo Yiannopoulos, quien construyó su carrera en Estados Unidos arengando contra los inmigrantes y pidiendo deportaciones masivas, fue deportado el viernes por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la misma agencia que exigía que actuara con “inmunidad total”. La ironía es tan brutal como la hipocresía que la sustenta. El Departamento de Seguridad Nacional lo calificó como “extranjero ilegal del Reino Unido” y lo expulsó por haber “abusado de la hospitalidad” estadounidense, después de que un juez de inmigración emitiera una orden de expulsión el 22 de julio al no presentarse a su audiencia. La derecha trumpista, que ha convertido la caza del inmigrante en su principal bandera, se ha visto forzada a aplicar su propia lógica a uno de los suyos.

Por Equipo El Despertar

Nueva Orleans. La mañana del jueves 27 de agosto, el Aeropuerto Internacional Louis Armstrong de Nueva Orleans fue testigo de un arresto que la prensa hegemónica tratará como una anécdota, pero que la clase trabajadora debe leer como una lección de clase. Milo Yiannopoulos, el provocador británico que durante años azuzó el odio contra los inmigrantes, fue detenido por agentes del ICE en el mismo país donde había llegado a predicar la “inmunidad total” para los agentes migratorios .

Según el Departamento de Seguridad Nacional, Yiannopoulos había entrado legalmente a Estados Unidos el 14 de mayo de 2019, pero su visa expiró y “eligió quedarse más tiempo del permitido en violación de las leyes de nuestra nación” . Un juez de inmigración emitió una orden final de expulsión el 22 de julio, tras su incomparecencia a la audiencia . El viernes 28 de agosto, fue deportado al Reino Unido .

El verdugo que se convirtió en víctima: la ley del embudo

La ironía es tan grotesca que roza lo surrealista. Yiannopoulos, quien en 2025 publicó en X que deportar “millones y millones de personas” debería ser una prioridad para el gobierno estadounidense y pidió “deportación inmediata para cualquiera que no pueda demostrar que está en Estados Unidos legalmente” , fue víctima de su propia medicina. Había exigido “inmunidad total para los agentes del ICE mientras están en funciones” y arengado por una política de “cero inmigración durante los próximos 20 años” .

La contradicción es la esencia de un sistema que aplica la ley con saña a los de abajo y con benevolencia a los de arriba. Yiannopoulos, un súbdito británico que había hecho del ataque a los inmigrantes su principal capital político, fue tratado por el mismo aparato represivo que él ayudó a legitimar. La deportación no fue un acto de justicia, sino la confirmación de que la lógica del ICE, cuando se aplica sin distinción, puede alcanzar incluso a sus propios panegiristas.

El telón de fondo: una maquinaria de odio al servicio del capital

Detrás de la figura de Yiannopoulos se esconde una red de intereses que la prensa hegemónica prefiere no mencionar. El provocador británico fue reclutado por Steve Bannon para Breitbart News, el sitio web ultraconservador que durante años fue el altavoz del movimiento nacionalista blanco . Fue asesor de la congresista Marjorie Taylor Greene y trabajó en la fallida campaña presidencial de Kanye West en 2024 . Se describía a sí mismo como “el supervillano más fabuloso de internet” . Y en 2017, fue despedido de Breitbart y perdió un contrato editorial tras un video en el que sugería que algunos adolescentes de 13 años eran lo suficientemente maduros para consentir relaciones sexuales .

La deportación de Yiannopoulos no es un acto de purificación del sistema, sino un ajuste de cuentas interno dentro de la ultraderecha. Fue su rival, la activista Laura Loomer, quien lo delató ante las autoridades, después de que Yiannopoulos publicara su foto con la frase “blanco de práctica” . La disputa entre dos figuras del trumpismo por el favor del Presidente y el control del relato revela la podredumbre de una maquinaria política que se devora a sí misma.

La hipocresía como política de Estado

Mientras Yiannopoulos era deportado, la administración Trump publicaba un anuncio que parece sacado de una distopía capitalista: “Ofrecemos $3.000 y un vuelo gratis para auto-deportarse” . El mensaje es claro: para el imperio, la vida de los migrantes es una mercancía que se puede comprar y vender. La misma administración que persigue a los inmigrantes con todo el peso del aparato represivo, ofrece “el sueño americano” como una mercancía que se compra con billetes.

El Departamento de Seguridad Nacional no respondió a las preguntas sobre cómo Yiannopoulos logró ingresar legalmente en 2019 y por qué su visa expiró sin ser renovada . La opacidad es la regla en un sistema que no rinde cuentas a nadie.

La función de clase del espectáculo

Desde una perspectiva marxista, la deportación de Yiannopoulos no es una anomalía, sino la expresión de la lógica de clase que gobierna el capitalismo estadounidense. La ultraderecha no es una desviación del sistema, sino su brazo más descarnado. El discurso contra los inmigrantes no es un error ideológico, sino una herramienta de dominación: divide a la clase trabajadora, desvía la atención de la verdadera crisis y legitima el aparato represivo que el capital necesita para disciplinar a los de abajo.

Yiannopoulos no es un “loco suelto”; es la encarnación de una estrategia de clase. Su deportación no es un acto de justicia, sino un espectáculo que el sistema monta para mostrar que la ley se aplica a todos, incluso a los que la predican. Pero la clase trabajadora sabe que la ley no es igual para todos. Mientras Yiannopoulos era deportado por una visa vencida, los grandes evasores fiscales, los estafadores de cuello y corbata y los dueños del capital siguen disfrutando de la impunidad que el sistema les garantiza.

Epílogo: el verdugo deportado y la farsa de la justicia

La deportación de Milo Yiannopoulos no es el fin de la historia, sino su continuación. El ICE, la agencia que él mismo arengó a actuar con “inmunidad total”, lo expulsó del país por el mismo delito que él había convertido en el centro de su discurso político. La ironía es tan perfecta que parece una broma de mal gusto.

Pero la clase trabajadora no debe dejarse engañar por el espectáculo. La deportación de Yiannopoulos no es un triunfo de la justicia, sino la confirmación de que el sistema de inmigración estadounidense es una máquina de selección de clase. Mientras los pobres y los migrantes son perseguidos con todo el peso de la ley, los poderosos que los explotan siguen disfrutando de la impunidad. Yiannopoulos no es un mártir ni un justiciero; es un producto del sistema que ahora lo devora.

Mientras el ICE celebra su “victoria” y la ultraderecha se desgarra en disputas internas, los trabajadores migrantes siguen siendo explotados, criminalizados y deportados. La lucha por una sociedad justa no se ganará en los tribunales de inmigración, sino en las calles y en la conciencia de los que saben que el sistema no es justo: solo es de clase.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *