Mar. Sep 1st, 2026

El imperio ensaya su venganza: el ataque a Larak y la respuesta de la Resistencia que devuelve el fuego a las bases de los patrones

Ago 31, 2026
Foto Panorama Noticiosos

Las fuerzas de Estados Unidos reanudaron este domingo sus ataques contra territorio iraní por primera vez desde finales de julio, bombardeando la isla de Larak, un enclave estratégico en el estrecho de Ormuz. El Pentágono afirmó haber destruido dos lanzadores de cohetes que, según su versión, serían utilizados para sembrar minas en la vía marítima. Sin embargo, el saldo del ataque —al menos dos muertos y dos heridos, según fuentes no oficiales— revela una vez más la crudeza de una guerra que el imperio dice librar en defensa de la “libertad de navegación”, pero que en realidad es una disputa por el control de las rutas energéticas y la hegemonía regional. Horas después, la respuesta de Teherán fue contundente: misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos. El fuego cruzado no es un accidente: es la lógica de un conflicto que el imperialismo inició el 28 de febrero y que, tras seis meses de bombardeos, sanciones y amenazas, no logra doblegar a un pueblo que se niega a ser sometido.

Por Equipo El Despertar

Teherán / Washington. La noche del domingo 30 de agosto, el silencio del estrecho de Ormuz fue roto por el estruendo de los drones estadounidenses. La isla de Larak, una pequeña franja de tierra frente a la costa de Bandar Abbás, fue el blanco elegido por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) para reanudar su campaña de ataques contra Irán. El portavoz del CENTCOM, Tim Hawkins, justificó la acción alegando que fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) “fueron observadas mientras se preparaban para lanzar misiles junto con minas marinas hacia el estrecho de Ormuz”.

Pero la justificación del imperio es siempre la misma: una “amenaza inminente” que justifica la violación de la soberanía de una nación. El presidente Donald Trump, fiel a su retórica, ya había advertido que cualquier embarcación que colocase artefactos explosivos en el paso marítimo sería “destruida inmediatamente y de forma sistemática”.

El ataque no fue un acto aislado. Fue el primer bombardeo estadounidense contra Irán desde finales de julio, y se produce después del colapso de las conversaciones de paz el 17 de agosto. La isla de Larak, situada en el sector más angosto del estrecho, es un enclave militar y geopolítico vital para Teherán. Su terreno accidentado permite al CGRI emplazar baterías de defensa costera camufladas, instalaciones de radar avanzadas y plataformas de misiles, convirtiéndola en una pieza fundamental de la disuasión defensiva de Irán.

El saldo de la agresión: muertos, heridos y la promesa de castigo

El CGRI confirmó que el ataque, perpetrado con drones, dejó varios muertos y heridos entre sus combatientes y civiles. Fuentes no oficiales citadas por la agencia Tasnim hablaron de al menos dos fallecidos y dos heridos. En un comunicado, el CGRI prometió que el ataque recibiría una respuesta y que el agresor sería castigado. “Los hijos del Irán islámico responderán a esta acción y ello resultará en el castigo del agresor”, sentenció la institución.

El portavoz del CGRI, Hossein Mohebbi, calificó la acción como un “error estratégico y fatal” del régimen de Trump, advirtiendo que “el enemigo pagará las consecuencias de este error de cálculo tanto en el ámbito económico como en el militar”. La declaración del CGRI, citando el verso coránico “Ciertamente, nos vengaremos de los criminales”, no fue un gesto retórico: fue la antesala de una respuesta militar que no se hizo esperar.

La respuesta de la Resistencia: misiles sobre las bases del imperio

Horas después del bombardeo de Larak, la maquinaria militar iraní se puso en marcha. El CGRI lanzó ataques con misiles y drones contra las bases aéreas de King Hussein y Al-Azraq en Jordania, así como contra la base de Al Minhad en Emiratos Árabes Unidos. Los ataques, que según fuentes estadounidenses fueron interceptados, apuntaron a infraestructura técnica, hangares de aviones de combate y áreas donde se encontraban helicópteros y personal estadounidense.

El Ministerio de Exteriores iraní condenó enérgicamente la “agresión militar” estadounidense contra la isla de Larak como un “acto de agresión” que viola la soberanía y la integridad territorial de Irán. En un comunicado, la cancillería iraní subrayó que los ataques contra bases estadounidenses en Jordania se realizaron en ejercicio del “derecho inherente” a la legítima defensa. “La presencia extranjera debe ser erradicada de esta región, y deben aprender una seria lección para que no vuelvan a repetir sus agresiones contra nuestro país”, enfatizó el viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi.

El presidente iraní, Masud Pezeshkian, fue igualmente categórico: “No estamos buscando una guerra, pero no nos quedaremos de brazos cruzados ante la agresión y daremos una respuesta decisiva”. La advertencia de Pezeshkian no es una bravuconada: es la constatación de que el imperio ha subestimado la capacidad de resistencia de un pueblo que lleva seis meses soportando bombardeos, sanciones y amenazas.

La hipocresía del imperio: la “amenaza inminente” como coartada

La narrativa del imperio es siempre la misma: el ataque fue una “acción limitada y precisa” para eliminar una “amenaza inminente”. El CENTCOM se apresuró a calificar de “absolutamente falso” que la acción pudiera constituir un “acto de agresión”. Pero la historia reciente desmiente esta coartada: el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta contra Irán que incluyó el asesinato del líder supremo Alí Jamenei. Desde entonces, la guerra no ha cesado. Las sanciones económicas, el control marítimo y las prohibiciones selectivas han sido la estrategia del imperio para asfixiar a la economía iraní. Pero la resistencia no se ha doblegado.

La isla de Larak, con su posición estratégica en el estrecho de Ormuz, es el símbolo de esta confrontación. Desde el inicio de la guerra, el CGRI ha organizado un “corredor seguro” para embarcaciones autorizadas al norte de la isla, dentro de sus aguas territoriales. El control de este enclave otorga a Teherán la capacidad de estrangular el flujo de petróleo que atraviesa el “cuello de botella” energético del mundo. Esa es la verdadera razón del ataque estadounidense: no la “seguridad marítima”, sino el control de las rutas energéticas.

La función de clase de la guerra: el petróleo y la sangre de los de abajo

Desde una perspectiva marxista, el ataque a Larak y la respuesta iraní no son más que un nuevo capítulo de la guerra interimperialista por el control de los recursos energéticos. El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, es el campo de batalla donde el capitalismo global disputa su hegemonía. La “libertad de navegación” que el imperio dice defender es la libertad del capital para extraer y transportar la riqueza de los pueblos sin obstáculos.

Mientras los misiles caen sobre Larak y las bases estadounidenses en Jordania, la clase trabajadora del mundo sigue pagando el costo de esta guerra: el precio del petróleo se dispara, la inflación golpea los bolsillos de los trabajadores y la amenaza de una conflagración regional se cierne sobre millones de personas. El imperio, incapaz de resolver sus contradicciones internas, busca en la guerra una salida a su crisis de legitimidad. Pero la resistencia de Irán demuestra que el poderío militar no es suficiente para doblegar a un pueblo que se niega a ser sometido.

El ataque a Larak y la respuesta iraní no son el fin del conflicto, sino su continuación por otros medios. La tregua de 60 días acordada en junio fracasó el 17 de agosto. La guerra, como la historia, no se detiene por la voluntad de los gobernantes, sino por la capacidad de los pueblos para resistir. Mientras el imperio siga buscando el control de los recursos energéticos, los misiles seguirán cayendo. Y los que pagarán el costo serán, una vez más, los de abajo.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *