Mié. Ago 5th, 2026

La soberanía como trinchera: Lula desafía a Marco Rubio y denuncia la injerencia del imperio en las elecciones brasileñas

Ago 5, 2026
Foto Crónica Digital

En un acto en Brasilia que selló el apoyo del Partido Democrático Laborista (PDT) a su reelección, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva lanzó una andanada directa contra el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, a quien desafió a “montar un comité” de campaña en Brasil para apoyar a su adversario, el senador Flávio Bolsonaro. La arremetida del mandatario brasileño, que calificó a quienes piden sanciones a su país como “traidores”, no es un simple exabrupto electoral, sino la confirmación de lo que la clase trabajadora siempre supo: el imperialismo no tolera la soberanía popular. La misma semana en que Washington impuso nuevos aranceles del 25% a las exportaciones brasileñas, Lula elevó la defensa de la soberanía nacional al centro de su campaña, dejando claro que el destino de Brasil no se decide en los despachos de Washington.

Por Equipo El Despertar

Brasilia. La tensión entre el imperio y el gigante sudamericano alcanzó un nuevo punto de ebullición este lunes. Mientras el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmaba en su cuenta de X que los aranceles del 25% sobre los productos brasileños eran el “precio” a pagar porque Lula había “antepuesto su propio ego” al bienestar del pueblo, el presidente brasileño respondía con una declaración que ha resonado en todo el continente.

En la convención nacional del PDT, que oficializó su respaldo a la reelección de Lula, el mandatario fue explícito: “Hoy no tenemos uno, sino varios traidores que van a Estados Unidos a pedir que se impongan castigos contra Brasil”. La alusión a los Bolsonaro, que han cultivado un estrecho vínculo con la administración Trump, fue clara. Y el desafío a Rubio fue directo: “Si el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quiere venir a apoyar a mi adversario, que venga, que monte un comité, porque vamos a derrotarlos a todos en nombre de la defensa de la democracia en este país”.

La defensa de la soberanía como bandera de clase

Las palabras de Lula no son retórica vacía. En un contexto de ofensiva global del imperialismo —con Donald Trump en la Casa Blanca, Javier Milei en Argentina y la ultraderecha instalada en Colombia—, la defensa de la soberanía nacional adquiere un carácter de clase ineludible. Lula lo expresó con claridad: “Nada es más sagrado, en este momento histórico, que la defensa de la soberanía nacional. Aquí decidimos nuestro destino y nadie nos dice lo que debemos hacer”.

El canciller brasileño, Mauro Vieira, fue aún más allá al calificar las declaraciones de Rubio como “groseras y arrogantes” e “inaceptables, ofensivas al pueblo y al gobierno brasileño”. Vieira denunció una “motivación política” detrás de los aranceles, confirmando que la ofensiva comercial de Washington no es una disputa técnica, sino un intento de inclinar la balanza electoral en favor de la derecha bolsonarista.

La trampa del “comité” y la certeza de la victoria

Lula, sin embargo, no se ha dejado intimidar. Su réplica ha sido un gesto de soberbia de clase que ha descolocado a la administración Trump: un desafío abierto a que Rubio y toda la maquinaria imperial se sumen a la campaña de su rival. “Si quieren venir, si el secretario de Estado quiere venir aquí a hacer un mitin para mi adversario, incluso es bueno. Puede venir a hacer un discurso (…) quiero derrotarlos a todos juntos”, subrayó en una entrevista posterior.

La seguridad de Lula no es infundada. Los últimos sondeos le otorgan una ventaja de ocho puntos en un eventual balotaje frente a Flávio Bolsonaro (45% contra 37%). La ciudadanía brasileña, que ha sufrido el lawfare y el acoso del imperio durante años, no parece dispuesta a dejarse arrebatar su soberanía en las urnas.

La función de clase de la injerencia imperialista

Desde una perspectiva marxista, la ofensiva de Rubio y la administración Trump no es un conflicto entre dos visiones de la política exterior, sino la expresión de la lucha de clases a escala internacional. El imperialismo no tolera que un país de la periferia, con las dimensiones y el potencial de Brasil, decida su propio destino sin la supervisión de Washington.

La imposición de aranceles y la injerencia electoral no son medidas técnicas, sino herramientas de dominación. La familia Bolsonaro, al viajar a Washington a pedir sanciones contra su propio país, no es más que la expresión de una fracción de la burguesía brasileña dispuesta a entregar la soberanía nacional a cambio de su permanencia en el poder.

“El que manda en nuestro país es el pueblo brasileño, el que gobierna este país soy yo”, sentenció Lula. La frase es una declaración de principios que resuena más allá de las fronteras de Brasil. En un continente donde la ultraderecha avanza y el imperio aprieta sus garras, la defensa de la soberanía es la defensa de la posibilidad misma de construir una sociedad más justa.

Epílogo: la batalla final

Lula ha autorizado el empleo de las Fuerzas Armadas para apoyar la seguridad y la logística de los comicios del 4 de octubre, una medida que, en cualquier otro contexto, podría generar suspicacias. Pero en el contexto de una injerencia imperialista abierta, se convierte en un acto de defensa de la voluntad popular.

Brasil no está solo. La arremetida de Lula contra Rubio es un grito de alerta para toda América Latina. El imperio no cejará en su intento de imponer gobiernos dóciles. Pero la clase trabajadora brasileña, que ya ha resistido el lawfare, el golpismo y la pandemia, ha demostrado que la soberanía no se negocia. Lula lo ha dicho con la contundencia de quien sabe que la historia está de su lado: “Brasil no solo está preparado, sino que se enfrentará a cualquier persona del exterior que quiera interferir en nuestro proceso electoral”

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *