Mar. Oct 13th, 2026

La producción del espacio en Henri Lefebvre y el colapso de la ciudad privatizada

Oct 13, 2026
Foto Radio Paula

Bajo el modo de producción capitalista, la dimensión que se impone de forma coercitiva es el espacio abstracto. El capital necesita homogeneizar el territorio para facilitar la libre circulación de mercancías y la reproducción de la fuerza de trabajo, pero al mismo tiempo fragmenta y segrega la ciudad en función del valor de cambio.

Por Daniel Jadue

En la tradición del materialismo histórico, el espacio geográfico e urbano dejó de entenderse como un mero «contenedor físico» pasivo o un escenario neutral donde se desarrollan las relaciones sociales. A partir de la obra fundacional de Henri Lefebvre, La producción del espacio (1974), el espacio es concebido como un producto social, un medio de producción y un instrumento de dominación política de clase.

El análisis lefebvriano cobra una vigencia crítica frente al colapso recurrente de la infraestructura urbana privatizada (transporte, redes eléctricas, colectores pluviales, vías de conectividad) en las metrópolis contemporáneas.

1. La tríada espacial de Lefebvre: Estructura de la experiencia urbana

Lefebvre propone una formulación dialéctica del espacio estructurada en tres dimensiones interconectadas:

  1. El espacio percibido (Práctica espacial): Abarca los flujos cotidianos, las redes de transporte, las rutinas de movilidad y los circuitos de trabajo y consumo. Es la dimensión material y empírica de la ciudad.
  2. El espacio concebido (Representaciones del espacio): Es el espacio de los tecnócratas, urbanistas, especuladores inmobiliarios y el Estado burgués. Es un espacio abstracto, geometrizado, fragmentado y planificado bajo la lógica de la mercancía y la acumulación.
  3. El espacio vivido (Espacios de representación): Es la dimensión cualitativa, simbólica y afectiva, habitada por la clase trabajadora mediante sus vivencias, resistencias y necesidades cotidianas.
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│                   LA TRÍADA DIALÉCTICA DEL ESPACIO                     │
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│ ESPACIO PERCIBIDO │     │ ESPACIO CONCEBIDO │     │  ESPACIO VIVIDO   │
│ (Práctica/Flujos  │     │ (Tecnócratas/     │     │ (Experiencia/     │
│    Materiales)    │     │ Capital Abstracto)│     │ Resistencia)      │
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                      │ EL ESPACIO COMO MERCANCÍA │
                      │ (Producción del Conflicto)│
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2. El espacio abstracto vs. el espacio abstracto producido por el capital

Bajo el modo de producción capitalista, la dimensión que se impone de forma coercitiva es el espacio abstracto. El capital necesita homogeneizar el territorio para facilitar la libre circulación de mercancías y la reproducción de la fuerza de trabajo, pero al mismo tiempo fragmenta y segrega la ciudad en función del valor de cambio.

  • El valor de cambio sobre el valor de uso: En la metrópoli privatizada, la infraestructura urbana (Metro, autopistas, redes eléctricas) pierde su función primordial como valor de uso (bien común indispensable para la reproducción de la vida) y pasa a ser moldeada estrictamente como valor de cambio (activo generador de renta y dividendos para fondos de inversión).
  • El segundo circuito del capital: Como teorizó posteriormente David Harvey siguiendo a Lefebvre, cuando la tasa de ganancia cae en la producción industrial (primer circuito), el capital sobreacumulado fluye hacia el entorno construido y la infraestructura urbana (segundo circuito de capital) para absorber plusvalía y fijar valor en el espacio.

3. Anatomía del colapso de las infraestructuras privatizadas

Cuando un evento climático o un pico de demanda paraliza la ciudad —provocando inundaciones viales, cierres de redes de transporte o masivos apagones eléctricos— se evidencia la contradicción de fondo en la producción capitalista del espacio:

A. Desinversión estructural y minimización del gasto de capital ($c$)

Las empresas concesionarias y monopolios naturales que gestionan los servicios públicos operan bajo la máxima de la tasa de ganancia. Puesto que el mantenimiento preventivo, la ampliación de colectores pluviales y el soterrado de redes eléctricas representan costos fijos de capital constante ($c$) que no generan plusvalía directa inmediata, el capital privatizado tiende a minimizar la inversión en resiliencia urbana. El colapso es el resultado programado de reducir el costo de mantenimiento al límite de la falla funcional.

B. La segregación espacial de la vulnerabilidad

El «espacio concebido» por la especulación inmobiliaria produce una geografía de clase. La infraestructura resiliente, soterrada y con respaldo técnico se concentra en los distritos financieros y residenciales de alta renta. En contraste, las periferias obreras son configuradas como «zonas de sacrificio urbano», con infraestructuras aéreas endebles, deficiente drenaje y conectividad precaria. El colapso no afecta a todas las clases por igual: desvaloriza la vida y el tiempo del proletariado.

C. La extracción de rentas y la privatización de ganancias / socialización de pérdidas

Las concesiones de infraestructura operan como monopolios de extracción de renta. Cuando la red colapsa, el costo de la emergencia no es asumido por las corporaciones privadas mediante la devolución de rentas capturadas, sino por la clase trabajadora, que pierde horas de trabajo, sufre daños en su patrimonio o ve encarecida la reproducción de su fuerza de trabajo. El Estado burgués interviene para subsidiar y declarar «emergencias» que canalizan recursos públicos hacia las mismas empresas colapsadas.

4. El “Derecho a la Ciudad” como consigna de emancipación de clase

Frente al espacio abstracto y privatizado que reduce al ciudadano a un mero cliente o insumo transportable, Lefebvre contrapone la consigna del Derecho a la Ciudad.

El Derecho a la Ciudad no es el derecho liberal a acceder a los servicios existentes, sino el derecho de la clase trabajadora a reapropiarse de la producción del espacio. Significa arrebatar la planificación urbana de las manos de los tecnócratas e inversionistas para transformar la ciudad en un espacio de valor de uso, donde la infraestructura responda al desarrollo humano colectivo y no a la tasa de ganancia corporativa.

Conclusión

Desde el marco lefebvriano, el colapso de las infraestructuras urbanas privatizadas no es un «desastre natural» ni un incidente técnico aislado; es la manifestación concreta de la crisis de la ciudad capitalista. Muestra los límites de un modelo que pretende transformar cada nodo de la vida urbana en una fuente de extracción de renta, demostrando que la verdadera resiliencia y dignidad de la metrópoli solo pueden alcanzarse mediante la desmercantilización de los servicios esenciales y la socialización de la producción del espacio.

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