Mar. Oct 13th, 2026

La crisis de hegemonía en Antonio Gramsci (Cuaderno 13)

Oct 13, 2026

El documento revela cómo el gobierno de José Antonio Kast construyó una mayoría electoral apelando al sentido común de un sector importante de la población mediante las banderas de la “inseguridad, la migración y el estancamiento económico”. Sin embargo, el análisis gramsciano expone que una mayoría cuantitativa en las urnas no equivale a una hegemonía duradera, ya que esta última exige responder a las necesidades materiales concretas de las masas.

Por Daniel Jadue

En el Cuaderno 13 (§ 23 y § 24) de los Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci aborda la crisis de hegemonía —o crisis orgánica— como una ruptura estructural en la relación entre los representados y sus órganos de representación tradicional. Gramsci distingue entre las meras crisis coyunturales (oscilaciones económicas pasajeras o fricciones parlamentarias) y la crisis orgánica, que afecta al conjunto del bloque histórico (la articulación entre la estructura económica y la superestructura ideológico-política).

1. Elementos teóricos del concepto gramsciano

  • Pérdida del consenso activo: La hegemonía se ejerce cuando una clase dominante logra presentar sus propios intereses particulares de clase como el “interés general” de la sociedad, logrando la adhesión espontánea de las clases subalternas mediante los aparatos ideológicos de la sociedad civil (prensa, iglesias, educación, intelectuales orgánicos).
  • La “crisis de autoridad”: Ocurre cuando la clase dominante pierde el consenso y la capacidad de dirección moral e intelectual, quedando desnuda únicamente en su dimensión coercitiva o de “dominación pura” (uso de la fuerza, la policía y el aparato estatal punitivo). En palabras de Gramsci: “Las grandes masas se desprenden de sus ideologías tradicionales, no creen ya en lo que antes creían”.
  • La analogía militar (Guerra de posiciones vs. Guerra de movimiento): En el § 24 del Cuaderno 13, Gramsci problematiza la tesis de Rosa Luxemburgo, quien veía la crisis económica como una “artillería” que destruye automáticamente la fortaleza del adversario. Gramsci matiza que las crisis económicas por sí solas no producen revoluciones ni caídas automáticas del régimen, porque la sociedad civil posee una densa red de “trincheras y fortificaciones” (medios, redes sociales, gremios, influencers) que amortiguan el golpe y sostienen temporalmente al bloque dominante.
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│                        BLOQUE HISTÓRICO EN CRISIS                     │
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│ ESTRUCTURA ECONÓMICA │                             │ SUPERESTRUCTURA   │
│ Estancamiento,    │                               │ Ideología, Redes, │
│ Inflación,        │                               │ Aparatos de       |
│ Ajuste Presupuestario                             │ Consenso          │
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                      │    CRISIS DE HEGEMONÍA    │
                      │  (Fisura en el Consenso)  │
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2. Aplicación al desgaste del gobierno de Kast tras el ajuste presupuestario (Proyecto de Ley 2027)

El documento revela cómo el gobierno de José Antonio Kast construyó una mayoría electoral apelando al sentido común de un sector importante de la población mediante las banderas de la “inseguridad, la migración y el estancamiento económico”. Sin embargo, el análisis gramsciano expone que una mayoría cuantitativa en las urnas no equivale a una hegemonía duradera, ya que esta última exige responder a las necesidades materiales concretas de las masas.

A. La fisura material: El “bencinazo” y el ajuste presupuestario

El detonante del desgaste acelerado fue la suspensión del MEPCO frente al shock del petróleo, lo que trasladó el aumento del combustible directamente a los hogares y derivó en un salto inflacionario (de 2,4% a 4,0%). A esto se suma el escenario de estancamiento (PIB proyectado entre 0,25% y 0,75%), desempleo en 9,6% y la presentación de un Presupuesto 2027 concentrado en el pago del servicio de la deuda y el recorte de la inversión social (salud, educación, vivienda, regiones, ciencia y cultura).

Desde la perspectiva gramsciana, este escenario fractura la base del consenso material:

  1. Pérdida de apoyo en su propia base: La aprobación del Ejecutivo cayó del 57% inicial al 27%-32%, y la desaprobación trepó al 63%-64%. Incluso entre sus propios votantes de segunda vuelta, la aprobación se desplomó del 81% al 61%.
  2. Quiebre del relato del orden: La mayoría de la población (46%) responsabiliza directamente a la gestión actual por el bajo crecimiento, demostrando que la narrativa de “autoridad y disciplina” entra en contradicción insalvable con el encarecimiento de la vida y el recorte de beneficios cotidianos (como la Ley Ricarte Soto, vacunación o computadores escolares).

B. La amortiguación ideológica y las “trincheras” de la burguesía

Aplicando el Cuaderno 13 § 24, el deterioro económico y la pérdida de aprobación no significan la caída automática del proyecto reaccionario. El gobierno aún se apoya en las “trincheras” de la sociedad civil (prensa corporativa, redes sociales, influencers, gremios empresariales) e intenta sostenerse reforzando su dimensión coercitiva (aumento del gasto en personal policial/Gendarmería y compras de equipamiento) mientras desmantela programas sociales.

C. De la crisis económico-corporativa a la construcción de una “voluntad colectiva”

Gramsci postula que una crisis de hegemonía solo se resuelve cuando surge una alternativa política capaz de articular a las distintas fracciones subalternas afectadas. El Presupuesto 2027 afecta simultáneamente a actores dispersos:

  • Gobernadores regionales y alcaldes (-9,4% en inversión regional y recortes en el Fondo de Apoyo Regional).
  • Comunitarios, estudiantes y rectores (recortes a universidades estatales, gratuidad congelada y reducción de infraestructura escolar).
  • Trabajadores públicos, mujeres y usuarios del sistema de salud (cierre de programas como Prodemu, reducción de SernamEG y recortes en transferencias de capital en salud).

En términos de la Guerra de Posiciones, la crisis presupuestaria abre la oportunidad estratégica para que la oposición pase de un malestar defensivo y disperso (donde cada sector defiende sus intereses corporativos inmediatos) a la construcción de una voluntad colectiva articulada. Esto exige contraponer al “ajuste cruel” un proyecto alternativo que dispute no solo los recursos materiales (postergando la rebaja de impuestos a las grandes empresas para financiar las necesidades sociales), sino también la dimensión ideológica y simbólica sobre conceptos clave como la protección, la seguridad real y los derechos fundamentales.

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