Tres años después de que los bombardeos israelíes convirtieran una manzana residencial en una fosa común, la Franja de Gaza celebró el martes el funeral más multitudinario de su historia: 112 miembros de las familias Abu Sharia y Al-Hasayna recibieron sepultura en una ceremonia colectiva que el mundo entero presenció con horror. Entre los restos recuperados, la mayoría solo huesos, hay 40 niños, 38 mujeres, nueve ancianos y siete personas con discapacidad; siete núcleos familiares completos fueron borrados de la faz de la tierra sin que quedara un solo sobreviviente. Mientras la Defensa Civil de Gaza denuncia que aún hay 8.000 cuerpos bajo los escombros, la “comunidad internacional” aplaude acuerdos de paz que nunca se cumplen y el ejército israelí sigue bombardeando, demostrando una vez más que para el imperialismo y el sionismo, la vida de los palestinos es una mercancía de bajo costo en el tablero de la geopolítica mundial.
Por Equipo El Despertar
Gaza, 4 de agosto de 2026. El sol del mediodía caía implacable sobre los escombros del barrio de Sabra cuando miles de gazatíes comenzaron a congregarse en la zona de Zalacini, en la ciudad de Gaza. No era un funeral cualquiera. Lo que yacía sobre las parihuelas no eran cuerpos recién envueltos en sudarios, sino restos óseos en su mayoría, desenterrados después de casi tres años de haber quedado sepultados bajo capas de hormigón y metal retorcido. “Lo que enterramos son montones de huesos; no podemos saber a quién pertenece cada uno”, declaró Yusuf Basam Abu Sharia, portavoz de la familia.
El cortejo fúnebre comenzó a las 11:00 hora local en una de las viviendas familiares. Los 112 cuerpos, envueltos en banderas palestinas y adornados con flores y fotografías de los fallecidos, fueron alineados entre las casas derruidas para luego ser llevados en hombros por las calles estrechas de Gaza hasta el cementerio de Al Mamdani. Miles de dolientes, muchos de ellos niños que ondeaban banderas y colocaban flores sobre las mortajas, participaron en la ceremonia que el político palestino Mustafa Barghouti calificó como “el funeral más grande de la historia palestina”.
La masacre que nunca debió ser olvidada
Los 112 cadáveres pertenecían a las familias Abu Sharia y Al-Hasayna, un mismo clan que fue prácticamente exterminado en su totalidad durante un bombardeo israelí del 22 de noviembre de 2023. Ese día, la aviación israelí arrasó una manzana residencial en el barrio de Sabra, en lo que la Defensa Civil de Gaza describe como una de las masacres más atroces de la guerra. En total, más de 300 palestinos perdieron la vida en ese único ataque.
Los equipos de rescate de la Defensa Civil, apoyados por el Comité Internacional de la Cruz Roja, trabajaron durante 136 horas para recuperar los restos, utilizando una excavadora y una pala mecánica alquiladas por la organización humanitaria. El operativo se realizó en condiciones extremadamente difíciles, excavando manualmente entre losas de hormigón y metal retorcido. “Este edificio de varios pisos fue arrasado. Había quizás más de 180 civiles en su interior. La mayoría, alrededor del 90%, murieron”, declaró Mohammed Basel, portavoz de la Defensa Civil.
Entre los restos sepultados hoy figuran 44 niños, 38 mujeres, nueve ancianos y siete personas con discapacidad. Siete núcleos familiares desaparecieron por completo, ya que ninguno de sus miembros sobrevivió al ataque. Aún quedan 41 cadáveres de esta misma familia por localizar. La familia Abu Sharia ha sufrido “cinco masacres” desde el 7 de octubre de 2023, según su portavoz, quien se preguntó: “¿Qué crimen habían cometido? ¿Por qué todos fueron asesinados? Su único ‘delito’ fue querer permanecer en sus hogares”.
La hipocresía de la “comunidad internacional”
El funeral masivo se produce en un momento en que la administración Trump y su autodenominada “Junta de la Paz” celebran acuerdos que nunca se cumplen, mientras el ejército israelí sigue bombardeando Gaza sin piedad. Desde que se oficializó un supuesto alto el fuego el 11 de octubre de 2025, las FDI han asesinado a 1.230 gazatíes y herido a otros 4.076.
El Ministerio de Salud palestino informa que desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, el número de víctimas asciende a 73.370, de las cuales 20.000 son menores de edad, junto con 174.230 heridos. La Defensa Civil de Gaza denuncia que aún hay 8.000 personas enterradas bajo los escombros en todo el territorio, y expertos estiman que más de 10.000 palestinos permanecen sepultados bajo los edificios destruidos.
La recuperación de los cuerpos no es una tarea técnica; es un acto de resistencia. Como declaró un doliente, Ali Abu Sharia: “Después de lograr recuperarlos y enterrarlos, quizás podamos sentirnos parcialmente aliviados a pesar del dolor de la pérdida y de todo lo que todavía estamos viviendo”. Pero el alivio es efímero. Mientras el mundo aplaude acuerdos de paz que nunca se cumplen, los niños de Gaza siguen muriendo de hambre y bajo las bombas.
El veredicto de la historia
El funeral de las 112 personas de una misma familia no es un hecho aislado. Es el símbolo de un genocidio que el imperialismo y el sionismo han decidido consumar con la complicidad del silencio internacional. La clase trabajadora del mundo no debe dejarse engañar por las declaraciones triunfalistas de los líderes globales. Este no es un conflicto entre dos partes en igualdad de condiciones; es la masacre sistemática de un pueblo desarmado, perpetrada por un ejército moderno con el apoyo incondicional de la mayor potencia militar del planeta.
La única respuesta posible no es esperar que los líderes del mundo decidan detener la masacre, sino organizarse para construir un movimiento internacional de solidaridad que, como en Sudáfrica, pueda aislar a los responsables y obligarlos a rendir cuentas. Mientras los 112 cuerpos de la familia Abu Sharia y Al-Hasayna descansan en el cementerio de Al Mamdani, otros 8.000 cuerpos siguen esperando bajo los escombros, y otros miles de niños seguirán muriendo de hambre y bajo las bombas. La historia no olvidará. La clase trabajadora tampoco.
