Mar. Ago 4th, 2026

Asume en Colombia El títere de Tel Aviv: la posesión de De la Espriella consuma el fraude y la sumisión de Colombia al sionismo

Ago 4, 2026
Foto Zona Cero

Gustavo Petro, en su última semana como presidente, ha insistido hasta el final: Abelardo de la Espriella asumirá este viernes como un “presidente ilegítimo”, elegido mediante un “fraude electoral algorítmico” fraguado con “dinero extranjero” y un software israelí facilitado por el primer ministro Benjamín Netanyahu. La denuncia, que ha sido sistemáticamente ignorada por la Registraduría y el establishment político, apunta directamente al corazón del nuevo gobierno: De la Espriella no solo llega al poder manchado por la sospecha, sino que ha hecho de la sumisión al sionismo el eje de su administración.

Por Equipo El Despertar

Bogotá / Cali. El viernes 7 de agosto de 2026 quedará grabado en la historia de Colombia como el día en que la farsa electoral se encontró con la sumisión diplomática. Abelardo de la Espriella, el abogado ultraderechista que derrotó por un estrecho margen de 251.854 votos al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, tomará posesión como el 43º presidente constitucional de la República en una ceremonia inédita en la Universidad Santiago de Cali. Pero su investidura no es el triunfo de una alternativa política, sino la constatación de que el imperialismo y sus aliados locales han decidido imponer su voluntad por encima de la soberanía popular.

El presidente saliente, Gustavo Petro, ha sido categórico: “El viernes se llevará a cabo la posesión de un presidente ilegítimo, porque el que ganó fue Iván Cepeda”. En una rueda de prensa, Petro presentó las pruebas de un “fraude electoral algorítmico, sistemático y sobre todo un volumen de votos enorme a favor de Abelardo”. Según los técnicos de la “coalición ciudadana” de testigos digitales, alrededor de ocho millones de votos, equivalentes al 30,6% del total emitido en la segunda vuelta, habrían sido manipulados mediante la eliminación de metadatos de los documentos PDF del escrutinio. En 95 localidades del país, el número de votantes superó a la cifra de habitantes, y en todas ellas ganó De la Espriella de manera arrolladora, con porcentajes que rondaron el 70%.

Petro ha sido explícito sobre el origen del fraude: fue cometido “por extranjeros y con dinero extranjero”, y mencionó a Netanyahu como responsable directo porque fue “un software israelí” el que “manipuló” las elecciones. La denuncia apunta a la empresa israelí Black Cube, a la que Petro ha señalado por una presunta alteración informática del escrutinio. Black Cube, una firma de inteligencia privada fundada por exagentes del Mossad, no se ha pronunciado sobre el tema, pero la simple existencia de la denuncia revela la profundidad de la injerencia sionista en la política latinoamericana.

El viraje hacia Jerusalén: la entrega de la soberanía como política de Estado

El fraude electoral no es un fin en sí mismo, sino el medio para imponer un proyecto político que, desde el primer día, ha hecho de la sumisión a Israel su principal bandera. De la Espriella ha confirmado el restablecimiento de “la alianza histórica con Israel”, una relación que Petro rompió en mayo de 2024 en rechazo a la ofensiva militar israelí en Gaza. El nuevo gobierno restaurará las relaciones diplomáticas plenas, intercambiará embajadores, eliminará los requisitos de visa para israelíes, buscará una embajada colombiana en Jerusalén y retirará la intervención de Colombia en el caso de genocidio presentado por Sudáfrica contra Israel en la Corte Internacional de Justicia.

La decisión de trasladar la embajada a Jerusalén es, en sí misma, una declaración de principios. Significa que el gobierno de De la Espriella reconoce la anexión ilegal de Jerusalén Este por parte de Israel, una violación flagrante del derecho internacional que ha sido condenada por la comunidad internacional. Colombia, que bajo Petro había abierto una embajada en Ramala y designado un embajador en territorio palestino, da ahora un giro de 180 grados, alineándose con la posición de Trump y Netanyahu.

La hipocresía del discurso de De la Espriella alcanza niveles grotescos. Durante la campaña, se presentó como un “outsider” que llegaba a “cambiar la política para siempre”, y ha convocado a su gabinete a un “retiro espiritual” para poner a Dios “en el centro de cada decisión”. Pero su agenda no tiene nada de espiritual: es la agenda del capital y del imperio. De la Espriella ha declarado que quiere acceder a nuevas armas, drones y sistemas de inteligencia artificial de Israel y Estados Unidos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. En la práctica, esto significa la militarización de la seguridad pública, la entrega de la tecnología de vigilancia a las fuerzas represivas y la profundización de la guerra contra los movimientos sociales.

La función de clase del sionismo en Colombia

Desde una perspectiva marxista, la alianza de De la Espriella con el sionismo no es un capricho ideológico, sino la expresión de la lógica de clase que gobierna el capitalismo global. El sionismo no es solo un proyecto colonial en Palestina; es una ideología de dominación que sirve a los intereses del imperialismo en todo el mundo. En América Latina, el sionismo ha sido históricamente un aliado de las dictaduras militares y de los gobiernos de ultraderecha, proporcionando armas, entrenamiento y tecnología de vigilancia.

La relación de Israel con las dictaduras latinoamericanas no es un secreto. Durante las décadas de 1970 y 1980, Tel Aviv fue un proveedor clave de armas y asesoramiento militar a los regímenes represivos del Cono Sur. Ahora, esa alianza se renueva bajo nuevas formas: la venta de tecnología de vigilancia como el software Pegasus, la cooperación en materia de seguridad y la imposición de una agenda geopolítica que sirve a los intereses del imperio. De la Espriella ha dejado claro que su gobierno será un socio incondicional de Israel, y que la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado se librará con las herramientas del Estado de vigilancia sionista.

El “fraude electoral algorítmico” denunciado por Petro no es un incidente aislado. Es la manifestación de una tendencia global: el uso de la tecnología para manipular la voluntad popular y garantizar la continuidad del dominio del capital. El software israelí, los algoritmos y el dinero extranjero son las herramientas de una nueva forma de colonialismo digital, que busca imponer gobiernos títeres en América Latina y silenciar las voces de los movimientos populares.

La clase trabajadora colombiana no puede permitir que esta farsa se consolide. La resistencia no se limita a las denuncias de Petro o a los recursos judiciales. Se extiende a las calles, a las fábricas y a los territorios populares. De la Espriella llega al poder manchado por la sospecha del fraude y atado a la agenda del sionismo. Pero el pueblo colombiano, que ha resistido durante décadas la violencia del capital y del imperio, no se rendirá. Como ha advertido el propio Petro, esta situación puede conducir a “una guerra civil”. Pero la guerra no es la única salida. La organización popular, la conciencia de clase y la solidaridad internacional son las armas con las que los de abajo pueden derrotar a los de arriba. La lucha apenas comienza.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *