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El doble estándar de la derecha: Kast envía a su canciller a Vietnam mientras acusa al PC chileno de “agitar las calles”

Ago 24, 2026
Foto El Siglo

El ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, culminó este lunes en Hanoi una visita oficial a Vietnam en la que prometió transformar la relación comercial en una “alianza más integral” y celebró el “diseño de la próxima década de crecimiento juntos” con el primer ministro vietnamita, Le Minh Hung, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Vietnam. La gira por Asia, que también incluyó China y Japón, busca abrir nuevas oportunidades comerciales para el capital chileno, con Vietnam como principal socio de Chile en el Sudeste Asiático y un intercambio que superó los US$2.100 millones en 2025. La paradoja es brutal: el mismo gobierno que acusa al Partido Comunista chileno de “agitar las calles”, envía a su canciller a estrechar lazos con uno de los gobiernos comunistas más exitosos del mundo. La clase trabajadora chilena asiste, una vez más, a la confirmación de que la derecha no tiene ideología, solo intereses, y que el anticomunismo es un discurso para el consumo interno, pero cuando se trata de los negocios del capital, los principios se diluyen en el primer vuelo a Hanói.

Por Equipo El Despertar

Hanoi, Vietnam. El lunes 24 de agosto, el canciller Francisco Pérez Mackenna se reunió en Hanoi con el primer ministro de Vietnam, Le Minh Hung, en el cierre de una visita oficial de tres días que forma parte de una gira por Asia destinada a “afianzar relaciones y abrir nuevas oportunidades comerciales”. “Vietnam no es solo nuestro socio comercial más importante en el Sudeste Asiático: es la prueba de que Chile puede construir puentes reales y duraderos con el Asia-Pacífico. Con 55 años de relación, estamos diseñando la próxima década de crecimiento juntos”, declaró el canciller.

Vietnam, una de las economías más dinámicas de la región con un mercado que supera los 100 millones de habitantes y un crecimiento anual superior al 8%, es el principal socio comercial de Chile en el Sudeste Asiático. En 2025, el intercambio bilateral creció un 39% y superó los US$2.100 millones. Durante el encuentro, ambas autoridades acordaron potenciar el comercio, la inversión y avanzar en una agenda conjunta en seguridad, turismo, ciencia y tecnología. Pérez Mackenna también presentó formalmente la candidatura de Valparaíso como sede de la Secretaría Ejecutiva del Tratado de Alta Mar.

El anticomunismo de salón: cuando la ideología choca con los negocios

La gira del canciller por Asia no es un hecho aislado. Es la continuación de la misma lógica de clase que ha guiado al gobierno de José Antonio Kast desde su llegada a La Moneda. El mismo gobierno que encontró tiempo y recursos para aprobar una megareforma tributaria que regala más de 4.000 millones de dólares anuales a las grandes empresas, que autorizó la capitalización de Codelco con 2.400 millones de dólares y que prepara una reforma al mercado de capitales para atraer US$11.200 millones de capitales internacionales, envía ahora a su canciller a buscar nuevos socios comerciales.

La contradicción, sin embargo, es demasiado evidente para pasar desapercibida. En mayo de 2026, el Presidente Kast lanzó duras críticas contra el Partido Comunista de Chile a través de sus redes sociales, acusándolo de “agitar las calles” tras su derrota electoral. Su gobierno ha hecho del anticomunismo uno de los pilares de su discurso político, utilizando el fantasma del “comunismo” como un comodín para deslegitimar a la oposición y justificar su agenda represiva.

Pero cuando se trata de los intereses del capital, el anticomunismo se desvanece. Vietnam es gobernado por el Partido Comunista de Vietnam, con un sistema unipartidista que no permite la oposición política. El primer ministro con quien Pérez Mackenna se reunió, Le Minh Hung, es miembro del Buró Político del Partido Comunista. El canciller chileno no tuvo reparos en elogiar la “relación de 55 años” y en prometer una “asociación económica más sofisticada” con el régimen comunista.

La hipocresía de la “apertura”: mientras el canciller busca mercados, los trabajadores esperan derechos

La visita de Pérez Mackenna a Vietnam se inscribe en la misma lógica de clase que ha guiado al gobierno de Kast desde su llegada a La Moneda. El mismo gobierno que promete “apertura” y “crecimiento” es el que ha recortado la salud, la vivienda y la educación de los sectores populares. El mismo que promete “certeza jurídica” es el que ha generado una fuga de capitales sin precedentes. El mismo que promete “mano dura” contra la delincuencia es el que, con la otra mano, vacía los bolsillos de los trabajadores.

El canciller Pérez Mackenna afirmó que “tenemos las condiciones para transformar esta relación comercial en una asociación económica más sofisticada, vinculada a la inversión, servicios, tecnología y nuevas cadenas de valor”. Pero la clase trabajadora debe preguntarse: ¿para quién es “sofisticada” esa asociación? ¿Para los grupos económicos que se benefician de las rebajas tributarias? ¿Para los inversionistas extranjeros que ven en Chile un paraíso para el capital especulativo? ¿O para los trabajadores que siguen esperando que sus necesidades sean prioridad?

Vietnam y Chile son miembros del Tratado de Libre Comercio bilateral y del CPTPP. La cooperación se extiende a áreas como minería, transición verde, economía digital, finanzas, seguridad y defensa. Pero lo que el gobierno de Kast no dice es que esta “asociación integral” no es una política de desarrollo, sino una estrategia de mercado. La “apertura” no es un acto de soberanía, sino de subordinación a los intereses del capital global.

La función de clase de la diplomacia comercial

Desde una perspectiva marxista, la visita del canciller chileno a Vietnam no es un ejercicio de diplomacia, sino una operación de clase. El capital chileno, necesitado de nuevos mercados para sus productos, utiliza el aparato estatal para abrir puertas y asegurar acuerdos que beneficien a los grupos económicos que lo financian. La misma lógica que permite al gobierno de Kast regalar el erario a las grandes empresas es la que ahora envía a su canciller a buscar nuevos socios comerciales.

Pero el capital no tiene patria, y el Estado chileno, bajo la administración de Kast, es solo un instrumento al servicio de la acumulación. La “asociación integral” con Vietnam no es una política de desarrollo, sino una estrategia de mercado. La “apertura” no es un acto de soberanía, sino de subordinación. El crecimiento que promete la derecha no es un crecimiento para los trabajadores, sino para los grupos económicos que ya controlan la economía chilena.

El anticomunismo del gobierno de Kast es, en este contexto, un discurso de doble estándar: una herramienta para deslegitimar a la oposición interna y para disciplinar a los movimientos sociales, pero que se desvanece cuando los intereses del capital están en juego. La misma derecha que se llena la boca con acusaciones contra el “comunismo” no tiene ningún problema en estrechar lazos con un régimen comunista cuando se trata de abrir mercados para sus empresas.

Epílogo: el viaje del canciller y el abandono de los de abajo

La visita de Pérez Mackenna a Vietnam no es el fin de la historia, sino su continuación. El canciller chileno regresará con acuerdos y promesas de inversión, pero la clase trabajadora chilena seguirá esperando que el Estado cumpla con sus obligaciones más básicas. La misma administración que envía a su canciller a buscar nuevos mercados en el Sudeste Asiático es la que recorta la salud, la vivienda y la educación de los sectores populares. El mismo gobierno que promete “crecimiento” es el que ha generado una fuga de capitales sin precedentes. La misma derecha que se llena la boca con discursos de “apertura” y “modernización” es la que, con la otra mano, vacía los bolsillos de los trabajadores.

Mientras el canciller chileno negocia acuerdos comerciales en Hanoi, los trabajadores de Chile siguen esperando que sus salarios alcancen para llegar a fin de mes. La “asociación económica más sofisticada” que promete Pérez Mackenna no es una asociación para los de abajo, sino para los grupos económicos que se benefician del saqueo del Estado. La lucha por una política exterior que sirva a los intereses de la clase trabajadora, y no a los de los grupos económicos, es parte de la lucha por un modelo de desarrollo que ponga las necesidades de las mayorías por encima de las ganancias de las minorías.

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