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La infanticida máquina de guerra del capital: UNICEF alerta sobre el uso del hambre como arma de exterminio contra la niñez en Gaza

Oct 19, 2026
Foto Humanium

Detrás del eufemismo liberal de la “crisis humanitaria”, la amenaza inminente de hambruna denunciada por los organismos internacionales expone la estrategia de genocidio y despojo territorial ejecutada por el Estado sionista con la complicidad del imperialismo occidental.

Por Equipo El Despertar

La reciente y dramática alerta emitida por UNICEF sobre los niveles alarmantes de desnutrición aguda y el riesgo inminente de muerte masiva por inanición entre las niñas y niños de la Franja de Gaza no constituye un “desastre natural” ni una “Tragedia colateral infortunada”, como insiste en catalogarlo la maquinaria propagandística de los medios de comunicación hegemónicos. El diagnóstico del organismo internacional, que proyecta una catástrofe irreversible si no se restablece el flujo sin restricciones de insumos vitales, pone al descubierto una política deliberada de exterminio. Desde la perspectiva del materialismo histórico, el bloqueo total, la destrucción sistemática de tierras de cultivo, plantas de agua y hospitales, junto al cerco militar impuesto por el régimen israelí, responden al uso del hambre como una táctica bélica de asedio medieval, orientada a liquidar las bases materiales de reproducción biológica y social del pueblo palestino.

La narrativa oficial promovida por los centros de poder en Washington y Bruselas busca desligar la hambruna de sus causas estructurales, encuadrándola bajo la retórica paternalista de la “asistencia humanitaria” y los “pasillos de ayuda”. Esta maniobra ideológica enmascara la complicidad directa de los Estados imperialistas que, mientras apelan a la “moderación” en foros multilaterales, continúan financiando, armando y brindando cobertura diplomática al complejo militar-industrial sionista. El hambre en Gaza no es el resultado imprevisto de la guerra, sino una extensión de la acumulación por despojo: la destrucción planificada de las fuerzas productivas locales para imposibilitar la vida humana en el territorio y forzar la limpieza étnica en favor de la expansión territorial y geopolítica del gran capital.

El impacto sobre la infancia gazatí revela la crueldad del genocidio en curso. Con miles de infantes hospitalizados por emaciación severa y un sistema de salud devastado por los bombardeos, la muerte por desnutrición se suma a la carnicería ejercida por los misiles. Como han denunciado voceros del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y defensores de los derechos humanos en la zona de conflicto: “Lo que estamos presenciando en Gaza no es una crisis pasiva, sino un desastre fabricado por la mano humana. Ningún niño debería morir de hambre bajo la mirada del mundo, y la denegación de alimentos no es más que una sentencia de muerte lenta dictada contra toda una generación”. Esta declaración desmantela la pretensión del agresor de estar ejecutando una “operación de defensa”, dejando al desnudo un castigo colectivo infligido sobre la población civil precarizada.

Frente al cinismo de la diplomacia burguesa y el silencio de las élites internacionales, la causa de la niñez palestina se erige como una trinchera fundamental de la lucha de clases global. La catástrofe en la Franja de Gaza confirma que el orden imperialista es incapaz de garantizar el derecho más elemental a la existencia cuando este se contrapone a sus intereses de dominación colonial y geopolítica. La solidaridad activa de la clase trabajadora internacional —expresada en la huelga, el boicot a la industria militar y la movilización de masas en las calles— no es solo un imperativo moral, sino la única fuerza capaz de romper el cerco criminal, detener la maquinaria infanticida y garantizar la emancipación de Palestina contra la barbarie del capital.

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