La última encuesta Pulso Ciudadano ha asestado un golpe demoledor al gobierno de José Antonio Kast: su aprobación se desplomó a un mínimo histórico del 28,9%, mientras la desconfianza hacia su figura alcanza a más de la mitad de la población. Pero el verdadero termómetro del descontento popular no es el número del mandatario, sino el ascenso imparable del desempleo como la segunda mayor preocupación de los chilenos, un miedo que golpea con más fuerza a los sectores populares, especialmente a las mujeres y a los jóvenes, y que expone la crisis estructural de un modelo que sacrifica el bienestar de las mayorías en el altar del capital.
Por Equipo El Despertar
Santiago de Chile. El domingo 19 de julio, la consultora Activa Research publicó la edición N°125 de su encuesta Pulso Ciudadano, y el resultado fue lapidario para el gobierno de José Antonio Kast. La aprobación del Presidente cayó al 28,9%, el nivel más bajo desde que asumió el cargo, mientras que la desaprobación escaló al 56,6%. La caída es un nuevo mínimo histórico que confirma una tendencia imparable: su aprobación ya había descendido desde el 31,2% en mayo y el 30,1% en junio. El 54,4% de los ciudadanos declaró tener “poca o nada de confianza” en el mandatario, mientras que solo un 21,4% confía en él. Su gabinete tampoco se salva: solo un 24,5% aprueba su gestión, frente a un 61,3% que la desaprueba.
El fantasma del desempleo: el miedo real de los de abajo
Pero el dato que debería encender todas las alarmas no es la popularidad del Presidente, sino la radiografía de los miedos de la clase trabajadora. La encuesta revela que el desempleo escaló al 32,7% como la segunda principal preocupación del país, su nivel más alto del año, y que está desplazando a la inflación, que quedó en tercer lugar con un 25,4%. Aunque la delincuencia sigue siendo el principal problema con un 46,4%, el ascenso del desempleo revela que los chilenos están sintiendo en carne propia el costo del ajuste neoliberal.
Esta preocupación no es abstracta. El desempleo golpea con especial fuerza a los más vulnerables: en el desglose por segmentos, el rechazo al gobierno es mayor entre quienes sienten el peso de la cesantía y la precariedad. La encuesta muestra una clara fractura de clase: mientras el 63,4% de la derecha aprueba a Kast, entre los independientes la aprobación cae a solo 19,3% y entre la izquierda a un 14,0%. Además, los adultos de 31 a 40 años, el segmento que sufre con mayor crudeza la inestabilidad laboral, son los más críticos, con solo un 19,0% de aprobación. La desconfianza es mayor entre mujeres (55,8%) y en la zona centro del país (57,4%). Es decir: los que menos tienen, los que más sufren el desempleo y la precariedad, son los que menos confían en el gobierno.
La hipocresía de la “reactivación”: más deuda y menos empleo
El gobierno de Kast ha intentado presentar su “megarreforma” económica como una solución al desempleo, pero la ciudadanía no se lo cree. La encuesta revela un amplio rechazo a sus propuestas clave: la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 23% es rechazada por un 43,1%, mientras solo un 26,1% la apoya. La flexibilización de la jornada laboral, que amplía el período para calcular las 40 horas, también es rechazada por un 44,6% de los encuestados.
Este rechazo no es un capricho. La clase trabajadora sabe que la rebaja de impuestos a las grandes empresas no genera empleo, sino que engorda las ganancias de los grupos económicos mientras el Estado se endeuda y recorta el gasto social. El desempleo no se combate con más flexibilidad laboral, sino con inversión pública, protección del empleo y redistribución de la riqueza. Pero el gobierno de Kast, fiel a su lógica de clase, prefiere regalarle el Estado al capital antes que garantizar trabajo digno a los de abajo.
La geografía del miedo: los temores personales de los chilenos
La encuesta también revela los temores más íntimos de los ciudadanos, aquellos que no aparecen en los titulares de la prensa hegemónica. El 51% de los chilenos teme la pérdida de un familiar, el 49% tiene miedo a los problemas económicos o deudas, y el 44,9% a padecer una enfermedad grave. Estos no son miedos abstractos; son la experiencia cotidiana de una clase trabajadora que vive al límite, que sabe que una enfermedad o la pérdida del empleo pueden significar la ruina.
La crisis económica golpea con especial dureza a los sectores populares. El 43,1% de los encuestados rechaza la rebaja del impuesto corporativo, y el 51,3% se opone a la iniciativa “Escucha su Corazón”, que condiciona el aborto por violación al ofrecimiento de escuchar los latidos fetales. Este rechazo no es solo una posición política; es la expresión de una conciencia de clase que sabe que las políticas del gobierno no están hechas para protegerlos, sino para disciplinarlos.
Epílogo: la confianza se desmorona y la crisis se profundiza
La encuesta Pulso Ciudadano es un acta de defunción de la ficción del “gobierno de la eficiencia”. La aprobación de Kast se ha desplomado a un 28,9%, la desconfianza hacia su figura alcanza a más de la mitad del país, y el desempleo se ha instalado como el fantasma que recorre los hogares de la clase trabajadora. Las políticas del gobierno no están resolviendo la crisis, sino profundizándola.
La clase trabajadora chilena no se deja engañar por el discurso de la “reactivación”. Sabe que la rebaja de impuestos a las grandes empresas, la flexibilización laboral y el ajuste fiscal no son soluciones, sino más de lo mismo: más precariedad, más desempleo, más miedo. La confianza en el gobierno se ha desmoronado porque la ciudadanía ha comprendido que Kast no está gobernando para ellos, sino para los grupos económicos que lo financian. Mientras el desempleo siga subiendo y la deuda pública creciendo, la crisis de legitimidad del gobierno de Kast no hará más que profundizarse. Y la única salida, para los de abajo, no vendrá de La Moneda, sino de la organización y la resistencia popular.
