Vie. Jul 24th, 2026

La primavera sindical que sacude Uruguay: la clase trabajadora se levanta contra el ajuste y la traición del diálogo social

Jul 24, 2026
Foto Anadolu Asanji

Mientras el gobierno de Yamandú Orsi intenta vender la imagen de un país en calma, la clase trabajadora uruguaya se ha tomado las calles, las fábricas y los centros de estudio en una oleada de protestas que no cesa. El PIT-CNT, la central única de trabajadores, anunció un nuevo paro general parcial para el 11 de agosto, el tercero en lo que va del año, en rechazo a la decisión del Ejecutivo de mantener en manos privadas los fondos de pensiones.

Por Equipo El Despertar

Montevideo. El movimiento obrero uruguayo ha entrado en una fase de ebullición que no se veía desde hace años. A menos de dos meses del último paro general, la Mesa Representativa del PIT-CNT resolvió este jueves convocar a una nueva jornada de protesta para el próximo 11 de agosto, con movilización en Montevideo y el área metropolitana, y actividades a definir en el resto del país . La decisión, anunciada por la vicepresidenta de la central, Carolina Spilman, no es un acto de fuerza aislado, sino la respuesta a lo que el movimiento sindical considera un acto de traición: el incumplimiento de los acuerdos alcanzados en el Diálogo Social.

El núcleo del conflicto: las AFAP y la traición del “Diálogo Social”

En el centro del descontento está el sistema de jubilaciones. El gobierno de Yamandú Orsi, que llegó al poder con una promesa de “transformaciones profundas”, ha decidido mantener los fondos de pensiones en manos de las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP), las empresas privadas que gestionan el ahorro de los trabajadores [8†L13-L14][9†L19-L20]. Los sindicatos habían propuesto la creación de un organismo estatal que centralizara el ahorro individual, una medida que habría significado un golpe al corazón del negocio de las AFAP. Pero el gobierno, fiel a la lógica de los mercados, descartó la propuesta y se limitó a sugerir una diversificación de las inversiones en el exterior.

“Nosotros participamos del ámbito del diálogo social con mucha seriedad. Esto llevó meses de discusión y llevó también a que el movimiento sindical tuviera que hacer muchísimas concesiones para llegar, y nosotros entendemos que cuando estos acuerdos no son respetados se debilita la confianza y afecta la credibilidad que tiene el instrumento de diálogo social”, declaró Spilman a la agencia EFE. La advertencia es clara: los trabajadores ya no creen en las promesas del gobierno.

Las reivindicaciones del paro van más allá del sistema de pensiones. Los trabajadores exigen una “Rendición de Cuentas que dé prioridad al pueblo”, avanzar en la reducción de la jornada laboral sin rebaja salarial e impulsar “una reforma tributaria más justa donde aporte más quien más tiene”, incluyendo un impuesto del 1% al patrimonio del 1% más rico del país.

La construcción: el Sunca contra el uso antisindical del seguro de paro

El sector de la construcción es otro de los focos de conflictividad. El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca) mantiene medidas de paros y asambleas “no coordinadas” en varios departamentos, exigiendo mejoras en la negociación de los Consejos de Salarios y la aplicación de la reducción de la jornada laboral. Pero la respuesta de las empresas ha sido brutal: enviar a los trabajadores al seguro de desempleo cuando toman acciones de protesta.

La empresa Criba, encargada de construir la nueva torre del complejo Cipriani en Punta del Este, envió esta semana a 120 trabajadores al seguro de paro. La compañía afirma que las medidas sindicales prácticamente detuvieron la actividad en los últimos dos meses. El Sunca denuncia que se trata de una práctica antisindical sistemática. El propio ministro de Trabajo, Juan Castillo, ha reconocido que “está costando arribar a acuerdos” y que la situación ha llevado a los trabajadores a intensificar las medidas de movilización y paralización de actividades. La intervención del gobierno no ha logrado destrabar el conflicto].

La ofensiva contra el Estado: los trabajadores públicos se levantan

Los trabajadores de las empresas públicas tampoco se quedan atrás. Este miércoles, los sindicatos de entes públicos realizaron un paro de 24 horas en todo el país, bajo la consigna “Por un Uruguay de transformaciones profundas: por justicia social, trabajo y salario”. La Mesa Sindical Coordinadora de Entes, que nuclea a 12 sindicatos, convocó a una movilización que partió desde Torre Ejecutiva hasta el Ministerio de Economía. La protesta, que incluyó a trabajadores de Correo, UTE, OSE, Sutel, Fancap y Ferroviarios, entre otros, reclama el ingreso de personal para cubrir vacantes, mayor inversión pública y el fin de la precarización laboral. El secretario general del sindicato del Correo, Juan Acevedo, fue lapidario: “No se puede discutir el funcionamiento de las empresas públicas en función del personal que ingresa en recortes de vacantes, sino en el que se necesita para dar los servicios”.

A este paro se sumó la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE), que realizó un paro nacional de 24 horas este jueves, con la ocupación inicial del edificio central del organismo. La lucha de los trabajadores de OSE tiene tres ejes: la regularización de los trabajadores tercerizados, la mejora de las condiciones laborales y el ingreso de personal a distintas áreas de la empresa estatal. En el sector de la educación, el Sindicato Docentes de Formación en Educación realizó un paro de 24 horas y ocupó el Instituto de Profesores Artigas junto a los estudiantes, en rechazo a la titulación automática de profesores sin título completo.

La hipocresía de la “transformación profunda”

El gobierno de Yamandú Orsi, que llegó al poder con una promesa de cambio, ha resultado ser la continuidad del ajuste neoliberal. La decisión de mantener las AFAP, el recorte presupuestal que la COFE estima en 1.321 millones de pesos, la negativa a avanzar en la reducción de la jornada laboral y el silencio cómplice ante el uso antisindical del seguro de paro revelan la verdadera naturaleza de un gobierno que, en los hechos, ha optado por los intereses del capital por sobre los de los trabajadores.

El presidente del Sunca, Richard Ferreira, lo resumió bien en una entrevista: “Si hay lucha, hay conquistas y avances sociales” . La clase trabajadora uruguaya ha entendido que las “transformaciones profundas” no vendrán de la buena voluntad de un gobierno que se doblega ante los poderes fácticos, sino de la organización y la movilización.

Epílogo: la lucha continúa

El paro del 11 de agosto es el tercero que moviliza la central obrera durante el mandato de Orsi, que asumió el 1 de marzo de 2025. La frecuencia de las medidas de fuerza es un indicador elocuente de la agudización de la lucha de clases en Uruguay. El movimiento sindical ha demostrado que no está dispuesto a aceptar pasivamente el ajuste y la precarización.

La clase trabajadora uruguaya sabe que la “Rendición de Cuentas que dé prioridad al pueblo” no se consigue en las oficinas del Ministerio de Economía, sino en las calles. Sabe que la reducción de la jornada laboral sin rebaja salarial no se logra con declaraciones de buena voluntad, sino con paros y movilizaciones. Sabe que el impuesto al 1% más rico no es una concesión que el gobierno vaya a otorgar espontáneamente, sino una conquista que debe ser arrancada.

El 11 de agosto, los trabajadores uruguayos volverán a tomar las calles. Y aunque el gobierno intente presentar la protesta como un “conflicto sectorial” o un “desborde sindical”, la clase trabajadora sabe que lo que está en juego es el modelo de país. Como dice la consigna del PIT-CNT: “Por un Uruguay de transformaciones profundas. Por justicia social, trabajo y salario. El pueblo primero” . La lucha continúa.

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *