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El saqueo de la riqueza nacional: la crisis de Codelco expone la gestión criminal del capital y la amenaza de entregar el cobre a las transnacionales

Jul 23, 2026
Foto Minería en Linea

La Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco), la empresa más importante del país y símbolo de la soberanía nacional, atraviesa su peor momento en décadas: la producción de cobre cayó un 8,1% en el primer trimestre de 2026, alcanzando su nivel más bajo en 28 años, mientras la deuda financiera neta se acerca a los US$25.000 millones. La crisis es el resultado de una gestión que, bajo el pretexto de la “eficiencia”, ha priorizado la extracción de plusvalía para el capital financiero por sobre el desarrollo productivo y la seguridad de los trabajadores. En este contexto, el nuevo presidente del directorio de Codelco, Bernardo Fontaine, designado por el gobierno de José Antonio Kast, ha reconocido que la empresa enfrenta una “crisis” y ha anunciado la postergación de un plan de inversiones por **US$34.000 millones, abriendo la puerta a un mayor control privado bajo la fórmula de “asociaciones público-privadas”. La clase trabajadora asiste a un nuevo capítulo de la misma historia: el capital, incapaz de garantizar una gestión eficiente de los recursos del Estado, utiliza la crisis para justificar el despojo y la entrega de la riqueza nacional a las transnacionales.


Por Equipo El Despertar

La crisis anunciada: un modelo que agota los recursos y explota a los trabajadores

Los números son elocuentes y evidencian el fracaso de un modelo de gestión que ha priorizado la extracción a cualquier costo. En el primer trimestre de 2026, Codelco produjo 272 mil toneladas de cobre fino, un desplome del 8% en comparación con el mismo período del año anterior. Esta cifra es la más baja en al menos dos décadas. La producción de El Teniente, la principal mina de la estatal, se derrumbó un 26%, alcanzando apenas 50 mil toneladas.

El diagnóstico de la nueva administración, encabezada por Bernardo Fontaine, es lapidario. Fontaine reconoció que “los resultados económicos de Codelco son francamente débiles y muy inferiores a los que debería tener”. Pero lo que el discurso del economista de derecha omite es la raíz de esta debacle: la explotación acelerada de los yacimientos durante décadas, la presión por mantener altos niveles de producción sin la inversión necesaria en mantención y seguridad, y la extracción de plusvalía que ha desangrado a la empresa en beneficio del capital.

El accidente fatal en El Teniente del 31 de julio de 2025, que causó la muerte de seis trabajadores, es un síntoma de esta lógica. La tragedia no es un hecho aislado, sino la consecuencia de un modelo que prioriza la producción por sobre la vida de los trabajadores. Como ha quedado al descubierto, la empresa también enfrenta una investigación interna por la sobreestimación de 27 mil toneladas de cobre, un fraude contable que la propia Codelco decidió denunciar ante la Fiscalía.

La deuda como mecanismo de transferencia de riqueza

La deuda de Codelco, que alcanza los US$25.000 millones**, es el mecanismo mediante el cual el capital ha extraído la riqueza generada por los trabajadores. Fontaine ha sido claro al señalar que en los últimos cuatro años la empresa transfirió **US$7.000 millones al Estado, pero para ello se endeudó en US$8.700 millones. Es decir, los aportes de Codelco al fisco no provinieron de las ganancias de la explotación del cobre, sino del endeudamiento de la empresa. Este mecanismo perverso ha significado una transferencia de recursos desde el Estado hacia el capital financiero, que ha cobrado intereses millonarios por los préstamos otorgados a la cuprífera.

El propio Fontaine reconoció que la deuda de Codelco es “cuatro veces lo que tiene cualquier otra gran empresa del rubro”, y criticó que se haya emitido deuda de manera irresponsable porque la empresa “tiene el respaldo del Estado de Chile”. Esta afirmación revela la lógica de clase que ha guiado la gestión de la estatal: el capital privado se ha aprovechado de la garantía estatal para lucrar con el endeudamiento, mientras los trabajadores han visto cómo las condiciones laborales se deterioran y los recursos de la empresa se diluyen en el pago de intereses.

La amenaza de la privatización: el capital espera su oportunidad

En medio de esta crisis, Fontaine ha descartado una privatización parcial de Codelco, pero ha abierto la puerta a un modelo de “asociaciones público-privadas”. El economista ha afirmado que “la forma moderna de operar hoy día es asociándose” y que incorporar socios privados permitiría obtener capital y tecnología. La estrategia no es nueva: la derecha chilena, que siempre ha visto a Codelco como un botín que debe ser entregado al capital transnacional, utiliza la crisis para justificar su agenda privatizadora.

La postergación del plan de inversiones por US$34.000 millones es la antesala de este proceso. Al no invertir en el desarrollo de nuevos yacimientos y en la mantención de los existentes, el gobierno de Kast profundiza la crisis y crea las condiciones para que el capital privado exija su ingreso a la empresa bajo el argumento de la “falta de recursos”. La misma lógica se ha aplicado en la salud, la educación y las pensiones: se desfinancia el Estado, se genera una crisis, y luego se entrega el servicio a los privados.

La lucha de los trabajadores y el futuro de la riqueza nacional

La crisis de Codelco no es un destino inevitable. Es el resultado de decisiones políticas que han priorizado los intereses del capital por sobre los de la nación. Los trabajadores de Codelco, que han sido los verdaderos creadores de la riqueza de la empresa, han visto cómo sus condiciones laborales se deterioran, cómo la seguridad se sacrifica en aras de la producción y cómo sus legítimas demandas son ignoradas por una administración que solo mira los balances financieros.

La lucha por Codelco es la lucha por la soberanía nacional. La empresa es el principal activo del Estado chileno y la principal fuente de ingresos para el fisco. Su entrega al capital transnacional significaría la pérdida de un instrumento clave para el desarrollo del país y la consolidación de un modelo de acumulación que beneficia a una minoría a costa de la mayoría.

La clase trabajadora no debe permitir que la crisis de Codelco sea utilizada como excusa para su privatización. La solución no es entregar la empresa a los privados, sino recuperar su control democrático, garantizar la inversión en seguridad y desarrollo productivo, y poner la riqueza del cobre al servicio de las necesidades del pueblo. La historia de Chile demuestra que la riqueza del cobre ha sido saqueada por el capital extranjero y las élites locales. Es hora de que esa riqueza sea utilizada para construir un país más justo y soberano.

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