Vie. Jul 24th, 2026

El tiro en la nuca del sueño americano: el asesinato de Corey Ruiz a manos de la policía de Wisconsin desnuda la barbarie del sistema

Jul 23, 2026

Un video grabado por testigos muestra a un oficial de policía de Madison, Wisconsin, disparando a quemarropa contra Corey Ruiz, un hombre de 38 años que yacía en el suelo, inmovilizado por varios agentes. Mientras la maquinaria de la prensa hegemónica intenta justificar el crimen con los antecedentes penales de la víctima, la comunidad afroamericana exige justicia y el gobernador pide “transparencia”. La muerte de Ruiz no es un hecho aislado: se suma a una larga lista de ejecuciones extrajudiciales de personas negras y morenas a manos de la policía estadounidense. El sistema que permite que un oficial, luego de ser herido, decida ejecutar a su agresor en el suelo, no es un sistema de justicia, sino un sistema de castas y de terrorismo de Estado.

Madison, Wisconsin. El miércoles 22 de julio, en un cruce del barrio Marquette de Madison, capital del estado de Wisconsin, la historia se repitió una vez más. Un hombre fue abatido a tiros por la policía. La víctima fue identificada como Corey Ruiz, un hombre de 38 años. La escena fue registrada por los teléfonos de varios transeúntes, cuyos videos se volvieron virales en cuestión de horas.

En las imágenes, se puede ver a cuatro oficiales forcejeando con Ruiz en medio de una intersección. Luego de una pelea, el hombre cae al suelo. Un oficial se levanta, desenfunda su arma, se inclina y dispara tres tiros a corta distancia contra Ruiz, que ya estaba en el pavimento. Según la versión oficial, el incidente comenzó con un reporte de alguien revisando autos estacionados. Cuando la policía intentó detenerlo, Ruiz huyó en bicicleta. Durante el forcejeo, la policía afirma que Ruiz desenfundó un cuchillo e hirió a un oficial.

La maquinaria del terror y la justificación mediática

El jefe de policía de Madison, John Patterson, calificó al oficial que disparó como un “veterano” del departamento, y afirmó que intentaron usar un Taser antes de disparar, pero que fue “ineficaz”. Sin embargo, la brutalidad de la escena —un hombre en el suelo, inmovilizado, recibiendo tres disparos a quemarropa— habla por sí misma.

El portavoz de la comunidad negra, Brandi Grayson, fue lapidario: “Otro hombre negro ha muerto en una calle de Madison, y nuestra comunidad lo vio morir antes de siquiera saber su nombre. Esa es la crueldad de la violencia estatal”. Sin embargo, la prensa hegemónica y los aparatos de propaganda del Estado ya han comenzado su labor de desprestigio. El New York Post, en un ejemplo de periodismo de cloaca, publicó un artículo titulado “El cuchillero de Wisconsin Corey Ruiz, asesinado por la policía en un tiroteo grabado, era un delincuente reincidente”. La táctica es tan vieja como el sistema mismo: si no puedes defender la acción de la policía, criminaliza a la víctima.

La función de clase del racismo y la brutalidad policial

Desde una perspectiva marxista, el asesinato de Corey Ruiz no es un acto de violencia individual o un exceso policial aislado. Es la expresión más brutal de la función de clase del Estado. La policía, en una sociedad capitalista, no es un ente neutral encargado de proteger a la ciudadanía; es el brazo armado de una clase dominante que utiliza la violencia para mantener el orden social y la explotación.

El hecho de que la comunidad negra sea la principal víctima de esta violencia no es una coincidencia. El capitalismo estadounidense, construido sobre la base de la esclavitud y el genocidio, necesita un “otro” al que oprimir para justificar su existencia. El racismo es el mecanismo ideológico que permite que la clase trabajadora blanca se identifique con sus opresores, dividiendo a la clase obrera y debilitando su capacidad de lucha.

La negativa de la policía a revelar la identidad de los oficiales involucrados, sumada a la decisión del jefe Patterson de calificar el video como una “perspectiva” del incidente, es un acto de complicidad institucional. Es el intento desesperado de un sistema que sabe que su violencia es ilegítima de controlar la narrativa.

El eco de la historia y la resistencia del pueblo

El asesinato de Ruiz ocurrió a menos de una cuadra del lugar donde, en 2015, el oficial Matt Kenny asesinó a Tony Robinson, un joven birracial de 19 años. La fiscalía determinó que el disparo de Kenny fue “justificado”. Once años después, la historia se repite. La violencia estatal contra las personas negras y morenas en Estados Unidos no es una excepción, es la regla. Es el resultado de un sistema que se sostiene sobre la base del terror y la opresión. Por la noche, cientos de manifestantes marcharon hacia el Capitolio del Estado, coreando “¡Arresten a los policías!” e interrumpieron un concierto de verano para exigir justicia.

La lucha de la comunidad negra en Madison no es una lucha aislada. Es parte de una lucha global contra el capitalismo y el imperialismo. Mientras el sistema siga necesitando de la violencia estatal para mantener su dominio, los Corey Ruiz del mundo seguirán cayendo en las calles de Estados Unidos, de Chile y de toda América Latina.

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