Vie. Jul 24th, 2026

Editorial / Bolívar: la independencia como tarea inconclusa

Jul 24, 2026

Su legado trasciende las campañas militares. Bolívar nos dejó una concepción profundamente política de la soberanía: la convicción de que los pueblos tienen el derecho y el deber de decidir su propio destino, sin tutelas imperiales ni subordinaciones económicas. Esa idea conserva plena vigencia en un mundo donde nuevas formas de dependencia condicionan las decisiones de los Estados y limitan la capacidad de construir modelos de desarrollo al servicio de las grandes mayorías.

Por Editor El Despertar

Cada 24 de julio recordamos el nacimiento de Simón Bolívar, el hombre que soñó con una América libre, unida y soberana. Más de dos siglos después, su figura sigue siendo objeto de disputa porque las grandes ideas nunca pertenecen al pasado: iluminan las luchas del presente.

Bolívar comprendió que la independencia no consistía únicamente en expulsar a la corona española. Sabía que la libertad política sería frágil si nuestros pueblos permanecían divididos, sometidos a intereses extranjeros o gobernados por élites incapaces de pensar el destino común de América Latina. Por eso insistió una y otra vez en la necesidad de la unidad continental, convencido de que la fragmentación sería la mayor fortaleza de quienes pretendieran mantener su dominio sobre nuestros pueblos.

Su legado trasciende las campañas militares. Bolívar nos dejó una concepción profundamente política de la soberanía: la convicción de que los pueblos tienen el derecho y el deber de decidir su propio destino, sin tutelas imperiales ni subordinaciones económicas. Esa idea conserva plena vigencia en un mundo donde nuevas formas de dependencia condicionan las decisiones de los Estados y limitan la capacidad de construir modelos de desarrollo al servicio de las grandes mayorías.

Recordar a Bolívar tampoco significa convertirlo en una figura intocable. Como todo protagonista de la historia, tuvo contradicciones, enfrentó dilemas y tomó decisiones discutibles. Pero precisamente por eso su legado permanece vivo: porque invita a reflexionar sobre los desafíos de construir libertad, justicia y unidad en sociedades atravesadas por profundas desigualdades.

Para la izquierda latinoamericana, Bolívar representa mucho más que un héroe de la independencia. Es un símbolo de la integración regional, de la defensa de la soberanía y de la convicción de que ningún país de nuestra América podrá realizar plenamente su proyecto emancipador en soledad.

A 242 años de su nacimiento, el mejor homenaje no consiste en repetir sus palabras, sino en mantener vigente la pregunta que recorrió toda su vida: ¿cómo construir una América verdaderamente libre, unida y capaz de decidir su propio destino?

Ese desafío sigue abierto. Y quizá por eso Bolívar continúa siendo un contemporáneo.

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