Mié. Sep 16th, 2026

El aislamiento diplomático del imperio: El rechazo en la ONU al representante estadounidense expone la erosión de la hegemonía unipolar

Sep 15, 2026
Foto National Geografic

El vaciamiento masivo de la Asamblea General ante la intervención de la delegación de Washington evidencia el repudio de las naciones del Sur Global a las presiones neocoloniales y a la instrumentalización unilateral del derecho internacional.

Por Equipo El Despertar

El inédito ambiente de tensión y la marcada deserción de diplomáticos durante la alocución del embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas constituyen un hito de profunda significación geopolítica. Mientras los aparatos de propaganda de las metrópolis occidentales intentan matizar el episodio presentándolo como un “incidente protocolar” o una “maniobra de descontento coyuntural”, la lectura materialista de la coyuntura devela una realidad innegable: la pérdida irreversible de legitimidad del imperialismo estadounidense en el foro multilateral más importante del planeta.

El ausentismo deliberado y las protestas explícitas de decenas de delegaciones del Sur Global no responden a una pataleta diplomática, sino a la acumulación de contradicciones generadas por décadas de imposición unilateral. La pretensión de Washington de dictar pautas de gobernanza global mientras financia el exterminio colonial en Palestina, impone medidas coercitivas unilaterales contra pueblos soberanos y militariza rutas comerciales estratégicas ha terminado por fracturar el consenso que sostenía su hegemonía. El diplomático norteamericano no habló ante un auditorio sumiso, sino ante el reflejo de un orden mundial que rechaza seguir subordinando sus intereses a la tasa de ganancia de Wall Street y al complejo militar-industrial anglosajón.

Desde la perspectiva del materialismo histórico, el declive de la diplomacia estadounidense en la ONU refleja la transición de un sistema unipolar en descomposición hacia un escenario de recomposición de fuerzas a escala planetaria. Como advirtiera el teórico e intelectual marxista latinoamericano Ruy Mauro Marini al analizar la dinámica del intercambio desigual y la dominación imperial: «El imperialismo no es una mera opción política de las potencias dominantes, sino una necesidad estructural del capital para contrarrestar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia a costa de la superexplotación y el sometimiento de la periferia». Es precisamente esa violencia estructural la que hoy encuentra un límite en la acción coordinada de los países que exigen un verdadero multilateralismo.

La narrativa hegemónica intentará restaurar la ficción del “liderazgo moral” de los Estados Unidos en los organismos internacionales. Sin embargo, el repudio generalizado vivido en la sede de Naciones Unidas ratifica que la autoridad del imperio se desmorona cuando los pueblos y gobiernos agredidos pierden el miedo al chantaje económico y militar. La tarea histórica para las fuerzas antiimperialistas de la región y el mundo no es reformar las instituciones de la diplomacia burguesa, sino profundizar la articulación soberana para sepultar definitivamente las pretensiones de dominación del capital transnacional.

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