Mié. Ago 12th, 2026

Irán cierra la puerta a la farsa imperial y le exige a Trump que cumpla o se rinda

Ago 12, 2026
Foto France 24

En un gesto que desnuda la hipocresía del imperio, Irán ha rechazado categóricamente cualquier extensión del alto el fuego con Estados Unidos, afirmando que el acuerdo firmado en junio “nunca comenzó” y que, por lo tanto, “no hay nada que extender”. Una fuente iraní de alto nivel, citada por Reuters, fue lapidaria: la tregua no es válida porque Washington la violó “48 horas después de su firma” y se retiró de ella “pocos días después”. Mientras Pakistán intenta mediar en la humillación, la República Islámica ha dejado claro que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado hasta que la Casa Blanca acepte sus condiciones, que incluyen el fin de las guerras en Líbano y Gaza y el desbloqueo de sus activos congelados. La clase trabajadora del mundo asiste, una vez más, a la confirmación de una verdad incómoda: el imperio, derrotado en el campo de batalla, intenta ganar en las mesas de negociación lo que no pudo con misiles, y la Resistencia se niega a ser víctima de la farsa.


Por Equipo El Despertar

La tregua que nunca existió

La farsa diplomática alcanzó su punto más bajo este miércoles. Mientras la agencia turca Anadolu, citando fuentes paquistaníes, aseguraba que Teherán y Washington habían acordado extender el alto el fuego de 60 días, una fuente iraní de alto nivel desmontaba la mentira con una contundencia que no admite matices. “No ha habido conversaciones para extender la tregua”, declaró a Reuters. “No se habla de una extensión porque, desde la perspectiva de Irán, no hay un período que haya comenzado y, por lo tanto, nada que extender”.

La explicación de Teherán es un manual de la hipocresía imperialista. El memorando de entendimiento firmado en junio declaraba el “cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes”. Pero, según la fuente iraní, Washington violó el acuerdo “48 horas después de que se alcanzara” y se retiró de él “pocos días después”. En otras palabras, para Irán, el alto el fuego nunca fue una realidad: fue una tregua de papel que el imperio rompió antes de que siquiera pudiera consolidarse.

El chantaje del estrecho y la arrogancia de Trump

El presidente Donald Trump ya había declarado el 7 de julio que el pacto estaba “muerto”. Pero, en su habitual estilo de bravuconería, no dudó en intentar vender la ficción de una negociación en curso, afirmando que Irán había “rogado” un alto el fuego. La realidad, sin embargo, es tozuda. Irán ha vinculado cualquier avance a condiciones concretas: el fin de la guerra y el bloqueo, el desbloqueo de sus fondos, el cese de los ataques en la región y la aceptación de sus términos.

Uno de los puntos de fricción más graves es el estrecho de Ormuz. Teherán ha declarado que la vital ruta marítima seguirá cerrada mientras Washington no cambie su comportamiento y acepte las condiciones de Irán. Estados Unidos, por su parte, ha intensificado la presión reinstaurando un bloqueo naval contra los puertos iraníes. La guerra, que comenzó el 28 de febrero con los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel, se ha convertido en un pantano del que el imperio no sabe cómo salir.

La mediación de la impotencia: Pakistán como testigo de la derrota

Pakistán, que actúa como mediador entre ambas potencias, ha descrito el memorando de 14 puntos firmado en junio como un “modelo para la paz”. Pero la realidad es que las conversaciones están estancadas. Los mediadores discuten la posibilidad de que Washington regrese al acuerdo y defina un cronograma para cumplir sus compromisos, pero “no ha habido absolutamente ningún progreso”.

El asesor supremo del Comandante en Jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, Mohammad Reza Naqdi, ha sido aún más explícito. En una entrevista con PBS, declaró que Irán podría “prolongar” su confrontación con Estados Unidos hasta el final del mandato de Trump. “Teherán necesita lograr la disuasión para que cualquier adversario potencial comprenda el costo de atacar a Irán”, afirmó.

La hipocresía del imperio y la dignidad de la Resistencia

Desde una perspectiva marxista, la negativa de Irán a extender la tregua no es un acto de beligerancia, sino de dignidad. El imperio, derrotado en el campo de batalla, intenta ganar en las mesas de negociación lo que no pudo con misiles. La violación del acuerdo por parte de Washington, 48 horas después de su firma, es la confirmación de que el imperialismo no tiene palabra: solo tiene intereses.

La clase trabajadora del mundo debe leer estos acontecimientos con otros ojos. La guerra contra Irán no es un conflicto entre “democracias” y “dictaduras”, sino la expresión de la lucha interimperialista por el control de los recursos energéticos y las rutas comerciales. El estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, es el botín que el imperio intenta arrebatar a la Resistencia. Pero Irán ha demostrado que no se doblega ante las amenazas.

Epílogo: la guerra de clases continúa

La negativa de Irán a extender el alto el fuego no es el fin de la historia, sino su continuación. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, ya ha dejado miles de muertos y una estela de destrucción que se extiende por todo el Golfo. El estrecho de Ormuz sigue cerrado, los precios del petróleo se mantienen elevados y la clase trabajadora del mundo sigue pagando el costo de una guerra que no ha elegido.

Mientras Trump intenta vender la ficción de una negociación en curso, la Resistencia se mantiene firme. Irán no se rendirá, y el imperio, derrotado en el campo de batalla, seguirá intentando ganar en las mesas de negociación. La pregunta que la clase trabajadora debe formularse es simple: ¿cuántas guerras más tendremos que soportar antes de comprender que la única salida es la organización internacional de la clase trabajadora contra el sistema que las genera?

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