Bajo la coartada de una “comunicación directa y sin intermediarios”, el despliegue multiplataforma del Ejecutivo instrumentaliza el aparatejo tecnológico de las corporaciones privadas para profundizar la alienación de clase, despolitizar el debate social y construir un consenso autoritario al servicio del capital.
Por Equipo El Despertar
La puesta en marcha de la denominada «Cadena Digital» por parte de la administración del presidente José Antonio Kast representa un salto cualitativo en los mecanismos de dominación ideológica del Estado burgués en su fase neoliberal tardía. Transmitida de forma simultánea a través del ecosistema de redes sociales y plataformas de streaming controladas por el monopolio cibernético de Silicon Valley, esta iniciativa es presentada por los voceros del régimen y la prensa hegemónica como una “democratización de la información pública”. Sin embargo, el análisis dialéctico y materialista de este fenómeno devela su verdadera naturaleza: el intento deliberado de circunvalar cualquier mediación crítica para inocular, sin contrapeso, la agenda de la reacción patronal en el sentido común de las masas.
Farol de la propaganda corporativa, este formato de transmisión elude el escrutinio de los espacios de debate tradicional y sustituye la confrontación de ideas por un soliloquio teledirigido. Al desplegar una cuidada estética de cercanía y eficiencia tecnocrática, el discurso presidencial fragmenta la realidad socioeconómica: las demandas estructurales por salarios dignos, salud y vivienda son invisibilizadas o reducidas a problemas de “gestión individual”, mientras que la crisis del modelo de acumulación se enmascara tras la retórica de la “seguridad nacional” y el “orden productivo”. La tecnología no actúa aquí como un instrumento neutro, sino como la infraestructura material que permite a la clase dominante proyectar su hegemonía directamente al bolsillo y la pantalla de cada trabajador.
Desde la perspectiva de la crítica de la economía política y la teoría de la alienación, este despliegue ratifica la función de los medios y algoritmos privados en la reproducción de la ideología dominante. Como advirtiera el filósofo y teórico marxista Louis Althusser al conceptualizar el funcionamiento de los Aparatos Ideológicos del Estado: «Ninguna clase puede mantener el poder del Estado de manera duradera sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los Aparatos Ideológicos de Estado, los cuales aseguran la reproducción de las relaciones de producción bajo la cobertura del consenso social». La «Cadena Digital» es la adaptación del autoritarismo clásico a la era del capital de vigilancia, donde los datos de la población son utilizados para segmentar y neutralizar el conflicto de clase.
Frente al espejismo de la “modernización comunicacional”, las fuerzas populares y la clase trabajadora deben comprender que la batalla contra la extrema derecha no se agota en el plano electoral o institucional. La desarticulación de esta superestructura de propaganda exige desenmascarar el servilismo de estos formatos hacia las corporaciones transnacionales y contraponer a la alienación digital la organización territorial, la formación política y la reconstrucción de una prensa obrera e independiente capaz de disputar, desde la raíz, el sentido histórico de nuestras luchas.
