Mar. Sep 22nd, 2026

Alineamiento neocolonial y sumisión de clase: la diplomacia de Kast en la ONU consagra la subordinación del Estado chileno al imperialismo estadounidense

Sep 22, 2026

Detrás del discurso de «seguridad regional» y «defensa de la libertad», la intervención del Ejecutivo chileno en Nueva York refrenda la agenda geopolítica de Washington y subordina el interés nacional a la estrategia de dominación del capital transnacional.

Por Equipo El Despertar

La alocución del presidente José Antonio Kast ante la Asamblea General de las Naciones Unidas ha sido presentada por los aparatos de propaganda de la burguesía local como un «posicionamiento firme» de Chile en la arena internacional. Sin embargo, un análisis materialista del contenido y la coyuntura del discurso revela un ejercicio de abierta sintonía ideológica y vasallaje político respecto de la doctrina dictada por la administración de Donald Trump. Lejos de representar la soberanía popular de la nación, la posición fijada por el Mandatario chileno opera como un eco sumiso de las prioridades de la Casa Blanca, convalidando el militarismo en el Norte global y el alineamiento con los intereses del complejo industrial-militar de las potencias hegemónicas.

Este alineamiento automático no constituye un desvío coyuntural, sino la expresión diplomática de la dependencia estructural que caracteriza al capitalismo periférico extractivista. La retórica de alineación irrestricta con las sanciones unilaterales, el mimetismo en la descalificación de organismos multilaterales y la adhesión al relato de «paz mediante la fuerza» buscan asegurar la inserción subordinada de la burguesía compradora chilena en las cadenas globales de valorización. Karl Marx explicaba en El Capital que «la burguesía de los países dependientes actúa como intermediaria y servidora del capital financiero extranjero, trocando la soberanía de sus propios pueblos a cambio de garantías para su tasa de ganancia interna».

La subordinación del gobierno chilenos a los dictados de Washington en la tribu multilateral evidencia también el intento de importar las recetas represivas y de control social promovidas por el extremismo de derecha norteamericano. Vladimir Lenin, en El imperialismo, fase superior del capitalismo, advertía que «la reacción en toda la línea es la característica política del imperialismo, donde los Estados de la periferia reproducen el chauvinismo y el militarismo del centro para sofocar las contradicciones de clase en sus propios territorios». La pretensión de justificar el endurecimiento del aparato punitivo del Estado bajo el pretexto del «combate al crimen transnacional» busca enmascarar la contención de la protesta social y el resguardo de la propiedad privada de las grandes familias empresariales.

La auténtica dignidad internacional del pueblo chileno y de la clase trabajadora no se construirá desde la obsecuencia ante los foros dominados por el imperio ni desde la copia servil de las estrategias geopolíticas del capital financiero estadounidense. La superación de la condición neocolonial exige romper con la ilusión del «alineamiento estratégico» burgués y avanzar hacia un internacionalismo proletario efectivo, que defienda la autodeterminación de los pueblos y oponga a la hegemonía de la Casa Blanca una política exterior soberana, antiimperialista y solidaria con las naciones oprimidas del mundo.

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