El gobierno de Pekín ha dado un paso que trasciende la mera diplomacia y se inscribe en la reconfiguración del orden mundial: China respaldó formalmente la solicitud de Palestina para incorporarse al bloque de los BRICS, inicialmente como observador, en una maniobra que desafía abiertamente la hegemonía occidental y el monopolio sionista sobre el destino de los pueblos de Oriente Medio. La decisión, anunciada por el portavoz de la Cancillería china, Guo Jiakun, es la declaración de que el mundo unipolar ha terminado, y que los pueblos que han sido asediados, bloqueados y masacrados por el imperialismo encuentran en el Sur Global un espacio para la soberanía y la resistencia. Es además, la constatación de que la resistencia palestina, que ha soportado más de siete décadas de ocupación, genocidio y despojo, tiene ahora un respaldo geopolítico que trasciende las condenas vacías de las Naciones Unidas y se materializa en un bloque que representa casi la mitad de la población mundial.
Por Equipo El Despertar
El pasado 24 de mayo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Guo Jiakun, confirmó el respaldo de Pekín a la solicitud de Palestina para incorporarse al bloque de los BRICS, en una declaración que sacudió los cimientos de la diplomacia occidental. El embajador palestino en Moscú, Abdel Hafiz Nofal, había anunciado previamente que la participación de su país podría comenzar en calidad de observador, como primer paso hacia una adhesión plena. “Damos la bienvenida a la participación de socios afines en la cooperación en el marco de los BRICS y a la asistencia conjunta para avanzar hacia un orden internacional más justo y equitativo”, afirmó el vocero chino.
La decisión no es un acto aislado de solidaridad, sino el eslabón de una cadena de acontecimientos que están redefiniendo las alianzas globales. Los BRICS, que en 2024 ampliaron su membresía con la incorporación de Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, representan hoy casi la mitad de la población mundial, generan más del 40% de la producción de crudo y controlan alrededor de una cuarta parte del comercio internacional. La inclusión de Palestina, aunque inicialmente como observador, es un golpe directo a la estrategia de aislamiento que Washington y Tel Aviv han impuesto sobre el pueblo palestino durante décadas.
Un asiento en la mesa de los de abajo
La admisión de Palestina en los BRICS no es un gesto de caridad, sino una necesidad política. Como escribió Karl Marx en el Manifiesto Comunista, “los proletarios no tienen patria”. Pero en un mundo donde el capitalismo financiero ha convertido la soberanía en una mercancía, la pertenencia a un bloque que desafía la hegemonía del dólar y el control occidental es un acto de resistencia. La presencia de Palestina en los BRICS le otorga una plataforma para exigir justicia, no solo en los foros de la ONU, sino en el escenario donde se definen las reglas del comercio, la inversión y la cooperación internacional.
“Aún no hemos recibido respuesta. Creo que Palestina participará en la asociación como invitada hasta que las condiciones le permitan convertirse en miembro de pleno derecho”, declaró Nofal. Pero la simple solicitud, respaldada por China, ya ha generado un terremoto diplomático. Los BRICS han sido históricamente críticos con la política de Israel y el apoyo incondicional de Estados Unidos al estado sionista. En mayo de 2026, los cancilleres del bloque llamaron a la comunidad internacional a apoyar a Palestina en su búsqueda de independencia y soberanía. La incorporación de Palestina no es más que la continuación de esa línea política, ahora convertida en una estrategia concreta.
La geopolítica del asedio: el imperio contra las cuerdas
La decisión de China no es un capricho diplomático. Es una respuesta calculada a la política de asedio que Estados Unidos y sus aliados han impuesto no solo sobre Palestina, sino sobre todo el Sur Global. La administración Trump ha intensificado el bloqueo contra Cuba, ha impuesto aranceles punitivos a sus socios comerciales y ha desatado una guerra genocida contra Irán. En este contexto, los BRICS se han convertido en el único contrapeso real al poderío militar y financiero de Washington.
El respaldo de China a la incorporación de Palestina es, además, un gesto de coherencia con su política de apoyo a la causa palestina. Pekín ha sido consistente en su condena a la ocupación israelí y ha abogado por una solución de dos Estados. La entrada de Palestina en los BRICS le otorga una herramienta concreta para presionar por esa solución, no solo en el plano diplomático, sino también en el económico, a través del Nuevo Banco de Desarrollo del bloque.
La inclusión de Palestina en los BRICS es una declaración de principios: el mundo ya no se rige por las reglas de Washington. Como escribió Antonio Gramsci, “la crisis consiste precisamente en el hecho de que lo viejo muere y lo nuevo no puede nacer”. Lo viejo es la hegemonía estadounidense, que se desmorona bajo el peso de sus propias contradicciones. Lo nuevo es un orden multipolar donde los pueblos oprimidos tienen un asiento en la mesa.
Epílogo: la resistencia como camino
La incorporación de Palestina a los BRICS no resolverá de inmediato la ocupación, el bloqueo o el genocidio. Pero es un paso necesario en la construcción de un mundo donde la justicia no sea una concesión de los poderosos, sino un derecho de los pueblos. La decisión de China es un recordatorio de que la resistencia palestina no está sola, y de que el Sur Global está dispuesto a desafiar el monopolio de la muerte que el imperialismo ha impuesto sobre Oriente Medio.
La clase trabajadora del mundo debe leer este acontecimiento con otros ojos: no se trata de un movimiento diplomático más, sino de la expresión de una lucha de clases a escala global. Palestina, como símbolo de la resistencia contra el colonialismo y el apartheid, encuentra en los BRICS un aliado que trasciende las condenas vacías y se materializa en cooperación económica, apoyo político y solidaridad activa. La lucha por la liberación palestina es la lucha por un mundo donde la soberanía de los pueblos no sea u
