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El “Modo Empleo” de los patrones: El subsidio que no llega y el ajuste que ahoga a la clase trabajadora

Jul 30, 2026

Cerca de un millón de personas buscan trabajo en Chile y no lo encuentran, mientras más de 2,5 millones sobreviven en la informalidad. El gobierno de José Antonio Kast responde con un plan de $50 mil millones en subsidios a la contratación privada, pero mantiene los recortes que han profundizado la crisis. La promesa de 50 mil empleos temporales no es más que un parche para una herida estructural, mientras el Estado se retira de la inversión pública y entrega al mercado la tarea de generar trabajo. Como escribió Marx en El Capital, “el capital es trabajo muerto que, como un vampiro, sólo vive chupando trabajo vivo”. En el Chile de 2026, ese vampiro se alimenta del desempleo y la precariedad.


Por Equipo El Despertar

El diagnóstico de la crisis y la receta equivocada

La tasa de desempleo alcanzó el 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, su nivel más alto en cinco años. El desempleo femenino y juvenil son los más golpeados, y la ocupación informal ya alcanza el 27%. El presidente Kast ha reconocido que el país atraviesa un “estancamiento estructural”, pero su respuesta es una reedición de la receta neoliberal: subsidios a la contratación privada, flexibilización laboral y ajuste fiscal.

El plan “Modo Empleo” contempla $50 mil millones en subsidios, de los cuales $25 mil millones financiarán 25 mil subsidios a la contratación —20 mil adicionales a los 5 mil previos— por hasta el 50% del ingreso mínimo durante cuatro meses. El subsidio es mayor para mujeres, alcanzando el 60% del sueldo mínimo. Además, se crea un Fondo Subdere de $20 mil millones para empleos en gobiernos regionales y $5 mil millones para programas de Sercotec.

El biministro Daniel Mas ha sido explícito: “El mundo empresarial es el que genera los empleos, nosotros ponemos las condiciones”. Esa es la esencia de la política de Kast: el Estado como facilitador del capital, no como garante del derecho al trabajo. Como escribió Friedrich Engels, “el poder del Estado no es más que el poder de la clase dominante organizado para la opresión de las clases oprimidas”.

El subsidio que no alcanza y la promesa que se diluye

El problema es que los 50 mil empleos prometidos —que deben crearse entre julio y octubre— son una gota en el desierto. Cerca de un millón de personas buscan trabajo y no lo encuentran. El propio presidente de la Mesa por la Reactivación Laboral, David Bravo, ha reconocido que los esfuerzos del gobierno “requieren un programa de mayor escala”.

El ministro Mas ha admitido que el desempleo podría seguir aumentando durante los próximos meses. La misma autoridad que promete 50 mil empleos reconoce que la crisis se profundizará. La contradicción es insalvable: no se puede resolver el desempleo con subsidios temporales mientras se recorta el gasto público que podría generar empleo estable y de calidad.

El diputado Luis Cuello (PC) ha sido categórico: “La consigna ‘Modo Empleo’ es una broma de muy mal gusto para las familias chilenas”. El parlamentario denunció que el gobierno “con su política económica ha creado una emergencia laboral, a través de los recortes a los presupuestos de salud, de educación, de obras públicas y elevando el costo de la vida por el bencinazo”. Y ha propuesto una alternativa concreta: un Plan Nacional de Mejoramiento de Infraestructura de escuelas públicas y salud primaria, que generaría empleo y mejoraría derechos.

La flexibilización como caballo de Troya

El gobierno no se limita a los subsidios. Su agenda laboral incluye una reforma a la Ley de 40 Horas que permitirá jornadas de hasta 45 horas semanales en el sector turístico, extendiendo el período de cálculo hasta 52 semanas. La CUT y la oposición han advertido que esta reforma “aumentará el control empresarial sobre el tiempo, debilitará la negociación sindical y podría reducir el pago de horas extraordinarias”.

La lógica de esta reforma es la misma que la de los subsidios: abaratar el costo de la fuerza de trabajo, diluyendo los límites de la jornada y debilitando la capacidad de los trabajadores para organizar su vida más allá de la fábrica o la oficina. El “Modo Empleo” no es más que el “Modo Explotación” con otro nombre. Como escribió Rosa Luxemburgo, “la libertad solo para los partidarios del gobierno no es libertad”. La flexibilización laboral es la libertad del capital para disponer del tiempo de vida de los trabajadores.

Epílogo: la deuda del Estado con la clase trabajadora

El “Modo Empleo” no resolverá la crisis laboral porque no aborda sus causas estructurales. Los recortes presupuestarios, la flexibilización laboral y la subordinación al capital privado son la receta que ha llevado a Chile a más de una década de bajo crecimiento y precarización del empleo.

La alternativa no es más subsidios a la contratación privada, sino inversión pública en infraestructura, salud y educación; no es más flexibilización, sino fortalecimiento de los derechos laborales; no es más ajuste, sino redistribución de la riqueza. Como escribió Karl Marx, “los proletarios no tienen más que perder sus cadenas y tienen un mundo que ganar”. La clase trabajadora chilena debe entender que el “Modo Empleo” no es una solución, sino una nueva cadena. Y que la única manera de romperla es la organización y la lucha.

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