Vie. Ago 21st, 2026

El capital huye del paraíso neoliberal: la fuga de US$2.146 millones desnuda la fractura que ni Kast pudo sellar

Ago 21, 2026
Foto La tercera

El Banco Central confirmó esta semana que durante el primer semestre de 2026 salieron de Chile US$2.146 millones, una cifra que triplica los US$723 millones del mismo período de 2025 y la más alta desde el primer semestre de 2022. El desplome se concentró en el primer trimestre, cuando el capital huyó a razón de US$1.887 millones, un alza de 155% respecto al mismo período del año anterior. La paradoja es brutal: el gobierno más neoliberal desde el retorno a la democracia, el mismo que regaló más de 4.000 millones de dólares anuales a las grandes empresas a través de la megareforma tributaria, el que prometió “certeza jurídica” y “confianza inversionista”, ha visto cómo el capital que debía quedarse escapa por la puerta trasera. La clase trabajadora asiste, una vez más, a la confirmación de una verdad incómoda: el capital no huye por la ideología del gobierno de turno, sino porque el modelo de acumulación chileno ha entrado en una crisis estructural que ni las rebajas tributarias ni los discursos de “orden” pueden revertir.

Por Equipo El Despertar

Santiago de Chile. La noticia cayó como un balde de agua fría sobre los pasillos de La Moneda y las oficinas de los grupos económicos. Los datos del Banco Central para el primer semestre de 2026, publicados este viernes, revelan una salida de capitales por US$2.146 millones. La cifra, que triplica los US$723 millones del mismo período de 2025, es la más alta desde el primer semestre de 2022. El golpe más fuerte se registró en el primer trimestre, cuando entre enero y marzo abandonaron el país US$1.887 millones, superando en un 155% los US$848 millones del mismo trimestre de 2025.

El gobierno de José Antonio Kast, que llegó al poder prometiendo “certeza” y “confianza”, ha visto cómo el capital que debía quedarse se esfuma. Como señala la investigadora Rachel Théodore en una entrevista con El País, “estamos ante una ironía de la historia: el Gobierno más neoliberal de las últimas décadas está viendo una salida de capitales considerable”.

La paradoja de la megareforma: más regalos al capital, más fuga

La ironía es brutal: el mismo gobierno que encontró tiempo y recursos para aprobar una megareforma tributaria que regala más de 4.000 millones de dólares anuales a las grandes empresas, que autorizó la capitalización de Codelco con 2.400 millones de dólares y que prepara una reforma al mercado de capitales, no ha logrado frenar la fuga de capitales.

Théodore, quien estudia desde 2023 el comportamiento del empresariado chileno, es categórica: la salida de capitales continuará porque su causa no es el color político del gobierno de turno. El estallido social de 2019 generó un quiebre estructural entre las élites empresariales chilenas y el Estado-nación. “Las élites que históricamente mantenían un fuerte sesgo local —que invertían en Chile por encima de lo que la lógica de diversificación global recomendaba— dejaron de hacerlo”, explica.

El llamado “desanclaje” no es una teoría abstracta: entre 2019 y 2024, distintos cálculos estiman que salieron del país alrededor de 50 mil millones de dólares, casi el 20% del PIB. No se trata de una crisis de confianza coyuntural, sino de un quiebre de fondo en la relación entre el capital y el territorio.

El capital no vuelve porque el contrato social se rompió

El estallido de 2019 no solo asustó a la élite empresarial. También asustó a la clase media emergente, esa que en los últimos 30 años había logrado acceder al consumo, al crédito y a la casa propia. Para ese sector, la refundación era una amenaza, no una promesa. Kast supo leer ese malestar y lo capitalizó electoralmente, pero su gobierno no ha podido restaurar el contrato social que el estallido rompió.

El economista Javier Jaque, socio Líder de CCL Auditores Consultores, explicó el fenómeno: el mercado se mueve en base a expectativas de crecimiento y rentabilidad, y el mercado chileno está “bastante deprimido” con cifras de crecimiento anual del 2% que no auguran buenos retornos. Cristián Mena, socio de Mena Alessandri & Asociados, agregó que se ha consolidado una estrategia de largo plazo orientada a “reducir la concentración del patrimonio en un solo país”.

La función de clase de la fuga: el capital no confía ni en su propio gobierno

Desde una perspectiva marxista, la fuga de capitales no es un accidente ni un fracaso de la política económica, sino la expresión de la contradicción fundamental del capitalismo chileno. El capital no huye por miedo a la izquierda o porque la derecha no sea suficientemente “pro mercado”. Huye porque ha comprendido que la acumulación en Chile tiene límites estructurales: un mercado pequeño, una dependencia crónica de las materias primas, una desigualdad que genera tensiones sociales y una clase trabajadora que, a pesar de todo, sigue organizándose.

La fuga de capitales es la confirmación de que el capital no cree en el proyecto de la derecha ni en el de la izquierda. Cree solo en su propia reproducción. El mismo capital que se beneficia de la megareforma tributaria es el que retira sus inversiones de Chile para colocarlas en el exterior, donde las tasas de ganancia son más altas y el riesgo político, menor.

Théodore lo explica con claridad: “Si no fuera así, no se explicaría que la mayor salida de capitales de la historia reciente de Chile se haya dado bajo el Gobierno de Sebastián Piñera: 9.691 millones de dólares en 2020, durante el estallido social y la pandemia”. La fuga no responde al gobierno de turno, sino a la lógica de acumulación del capital.

Epílogo: la fuga como síntoma de una crisis irreversible

La salida de US$2.146 millones en el primer semestre de 2026 no es una mala noticia para el gobierno de Kast. Es el diagnóstico de una fractura que ningún gobierno de este ciclo tiene las herramientas ideológicas para sanar. El capital no volvió, y no iba a volver, porque el estallido social de 2019 rompió el contrato implícito entre élites económicas y sociedad chilena.

Mientras el gobierno de Kast celebra sus “éxitos legislativos” y los grupos económicos se frotan las manos con las rebajas tributarias, la clase trabajadora chilena sigue pagando el costo de un modelo que no genera empleo digno, que no garantiza derechos sociales y que, ahora, ni siquiera puede retener el capital que dice defender. La fuga de capitales no es una derrota del gobierno de Kast; es la confirmación de que el capitalismo chileno está en una crisis estructural que ninguna reforma neoliberal podrá resolver. La única salida no es esperar que el capital vuelva, sino organizarse para construir un modelo económico que ponga las necesidades de las mayorías por encima de las ganancias de las minorías.

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